Han pasado cinco años desde que el periodista Simon Kuper y el economista Stefan Szymanski escribieron ‘Soccernomics’ (Ediciones Urano), una interpretación económica del deporte rey que ofrecía un visión innovadora sobre lo que ocurre dentro y fuera del terreno de juego. Con motivo del Mundial de Brasil, METADEPORTE ha conversado con el economista inglés. Desde la Universidad de Michigan (Estados Unidos) analiza el peso real del fútbol en la economía.

En ‘Soccernomics’ (‘El Fútbol es Así’, Ediciones Urano) se puede leer que el hecho de albergar un Mundial de fútbol es bueno para un país. Después de ver las protestas en Brasil antes y durante el campeonato, no parece que sea así

Existen evidencias obtenidas a través de encuestas que demuestran que la celebración de un gran evento deportivo, especialmente si es de fútbol, se asocia con un incremento en la felicidad en el país anfitrión. El caso de Brasil es inusual debido a que ha habido muchas protestas en el período previo al evento. Si al final, la Copa del Mundo se percibe como algo que daña la nación, entonces el ‘factor felicidad’ (‘feelgood factor’) podría desaparecer, pero hay que esperar al final de la competición para saberlo. De hecho, el ‘factor felicidad’ desaparece muy pronto después del evento.

Simon Kuper y usted escribieron ‘Soccernomics’ en 2009. En términos económicos, ¿qué ha cambiado en el fútbol entre Suráfrica y Brasil?

Creo que en Suráfrica la gente comenzó a entender lo que los economistas académicos siempre hemos dicho: el hecho de celebrar estos eventos no genera grandes beneficios económicos. La mayoría de la gente entiende esto, a pesar de lo que digan los políticos. Me parece que es un gran cambio, aunque los dos próximos mundiales (Rusia y Catar) están programados en países donde las protestas están limitadas por las restricciones políticas.

Thomas Piketty es el economista del momento. ¿Qué se puede aplicar de sus teorías al fútbol?

Piketty dice que la desigualdad crece, esencialmente porque las rentas son mayores que las tasas de crecimiento. El equivalente en fútbol sería imaginar que las naciones fuertes siempre se mantendrán fuertes y las más débiles nunca se pondrán al día, no les alcanzarán. Puede que no estés totalmente de acuerdo con la teoría de Piketty, pero entre líneas se impone la idea de que el crecimiento económico no será lo suficientemente rápido para sobrepasar las ventajas que han acumulado las naciones exitosas en el fútbol a lo largo del tiempo. Pienso que es una cuestión muy interesante para el fútbol. Entre 1950 y 1990 vimos a las naciones más débiles, incluso nuevos estados, emerger y llegar a ser competitivas en el fútbol mundial -por ejemplo, los países africanos-. Sin embargo, desde 1990 no hemos visto mucho progreso y las ‘viejas’ naciones siguen dominando. Quiero pensar que los países más débiles mejorarán y estarán más cerca de competir de igual a igual, pero no parece que esto vaya a ocurrir ahora.

Antes de la eliminación de la selección española, se habló mucho de los premios que iban a recibir los jugadores españoles si ganaban el Mundial. En torno a 700.000 euros por jugador. ¿Es ético o esto significa que en España ya hemos salido de la crisis?

Es una cuestión de perspectiva. Se estima que el Mundial generará 5.000 millones de dólares (3.700 millones de euros). Si cada miembro de un equipo recibe 700.000 euros, eso son 16 millones en total, que es menos del 0,5% de los ingresos totales. Así parece que no es un premio excesivo. Por ejemplo, en Wimbledon se generan 150 millones de euros y se pagan dos millones a los ganadores. Eso está entre el 2 y el 3% de los ingresos. Sobre esta base, si los jugadores españoles hubieran ganado el Mundial, eso supondría entre 3 y 4 millones por jugador.

Real Madrid y Barcelona no son sociedades anónimas, son clubes de sus socios. ¿Es esta la razón por la que son ‘máquinas’ de hacer dinero? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que puedan ser comprados por un magnate?

No. Hay muchos otros ejemplos con socios que no son ‘máquinas’ de hacer dinero. Por ejemplo, Osasuna. Madrid y Barcelona son los dos clubes más conocidos del mundo y quizá los más exitosos y esa es la razón por la que son ‘máquinas’ de hacer dinero. Estarán en manos de sus socios hasta que ellos quieran.

El economista Plácido Rodríguez señaló en METADEPORTE que el modelo de reparto de beneficios de la NFL (fútbol americano) era insuperable. ¿Cómo lo pueden utilizar las ligas europeas de fútbol?

No estoy seguro de que el sistema de la NFL sea lo mejor para los aficionados. El principal beneficio de la NFL es que absolutamente todos los mejores jugadores de fútbol americano juegan en la misma liga. El problema de la Champions League en Europa es que los mejores equipos no juegan a menudo entre ellos. La Champions League ha evolucionado hacia un modelo que parece la NFL, y no tengo ninguna duda que a alguno de los propietarios de los equipos, especialmente los norteamericanos, les gustaría que se convirtiera en una liga cerrada. Esto fomentaría la distribución de los ingresos y las reglas del mercado de jugadores ayudarían a bajar costes y aumentar ganancias. Pienso que algo que haga que los mejores equipos jueguen más estaría mejor, pero también creo que debemos preservar el concepto abierto (clasificaciones, ascensos, descensos…), porque sigue siendo uno de los aspectos más interesantes del juego.

¿Hay demasiada palabrería en torno al Big Data en deportes? 

Pienso que el Big Data puede ayudar a los equipos de la misma manera que un dietista puede ayudar a un equipo. Si mejores la dieta de los mejores jugadores, ellos pueden jugar un poco mejor, pero Messi siempre será Messi y Ronaldo, Ronaldo. Se habla en ocasiones como si los datos pudieran tener efectos muy grandes en los resultados. Creo que, en realidad, son efectos muy pequeños. Merece la pena analizar los datos, pero no esperaría demasiado de ellos.

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