Río busca a su héroe

 

Los Juegos Olímpicos de Río navegan hacia una ‘tormenta perfecta’ si un golpe de timón no lo remedia. En el horizonte se divisan imprevistos y sorpresas que la familia olímpica no recordaba desde hace mucho tiempo. La cuestión es que cada día se suman nuevas noticias que no dejan de poner en cuestión la estrategia a largo plazo del Comité Olímpico Internacional (COI). La inestabilidad política y social de uno de los otrora brillantes BRICS no estaba en las previsiones de los miembros del COI que escogieron Copacabana para los Juegos de 2016. Río derrotó a Madrid, Tokio y Chicago en 2009, cuando los mejores titulares de la ‘prensa salmón’ edulcoraban la economía brasileña. Siete años después, la tendencia ha cambiado. Hay problemas económicos e improvisación que se muestran en forma de cortes de electricidad, fugas de agua…, en una Villa Olímpica que en sus primeros días es de todo menos recomendable.  Por si fuera poco, el terrorismo pluricelular del Daesh también se ha sumado a los malos augurios -Brasil detuvo recientemente a terroristas que planeaban atentar en Río-. De mar de fondo está el ‘informe McLaren’, un documento que demuestra la institucionalización del ‘dopaje de Estado’ en Rusia y que ha llevado al COI a una situación límite, a un callejón sin salida con los deportistas rusos. El hielo de un nuevo boicot ruso se puede tocar con la yema de los dedos.

Mientras esto ocurre, las buenas noticias están sepultadas por portadas que, en algunos casos, se cobran viejas cuentas. Brasil tiene ante sí el reto de ser el primer país suramericano que organiza unos Juegos Olímpicos. Con la mirada en el retrovisor al Mundial de Fútbol de 2014, un acontecimiento que ha dejado buen poso, la organización de Río puede confiar en su experiencia en grandes eventos. Pero falta liderazgo: no hay un presidente, un primer ministro, un mito…, que coja el timón y cuente todo lo que el pueblo brasileño puede ofrecer al mundo. A falta de un Lula o una Dilma que tiren de galones y carisma, se echa en falta un icono de Brasil que responda y ‘recupere’ los Juegos para el éxito. Exdeportistas como Pelé o Ronaldo, estrellas como Kaká o Neymar. ¿Por qué no dan un paso al frente y se convierten en el héroe que necesita Brasil para salir de la ‘tormenta perfecta’? ¿Les va a tener que salvar Usain Bolt?

Editorial de Metadeporte #16