Pere Miró fue elegido director general adjunto del COI para las relaciones con el Movimiento Olímpico el pasado mes de marzo. Es el cargo más importante que ostenta un español en el máximo organismo del deporte mundial. Su tarea no es sencilla. El presidente Bach le ha encomendado coordinar las relaciones entre el COI, los comités nacionales y las federaciones deportivas. Como él mismo indica, “se trata de dar unidad dentro de la diversidad”. METADEPORTE ha hablado con él sobre el necesario cambio de valores en las altas esferas del deporte.

Esta entrevista es un avance de contenidos del número 10 de Metadeporte (Verano 2015).

Thomas Bach, presidente del COI, cumple en septiembre dos años al frente del COI. ¿Cómo definiría su mandato en este tiempo?

Han sido dos años de profunda reflexión para analizar la vigencia de nuestros valores, los Juegos Olímpicos y nosotros mismos como organización. El COI es la organización líder dentro del Movimiento Olímpico y, por tanto, es la organización líder dentro del deporte, y era momento de ver dónde estábamos en cuanto nuestra relación con la sociedad. Hemos puesto el Movimiento Olímpico al día y lo hemos plasmado en la Agenda 2020, un documento con acciones de cara a los dos próximos años.

Por sus palabras, parece que han reseteado el COI.

Exacto. El presidente Bach no habla de revolución, habla de una evolución necesaria. Hemos hecho una revisión en profundidad y nos hemos ‘reseteado’. Estamos en condiciones de abordar los problemas que hemos identificado.

¿Cuáles son esos problemas?

Para empezar, una organización como la nuestra, que se basa en los valores, debe ser creíble y tener credibilidad. Debemos ser implacables contra todo lo que atente contra estos valores. Hablo del doping, los amaños… En el momento en el que pierdes la credibilidad de la propia competición, estás perdiendo tu valor esencial, tu razón de ser. Hay que luchar contra ello e ir más allá. En segundo lugar, hemos hablado mucho de nuestro producto, los Juegos Olímpicos. Es la competición deportiva más importante del mundo, la más seguida, cuyos derechos se disputan las televisiones y los esponsors. Hemos analizado a fondo la situación de los Juegos Olímpicos como producto: hay muchas ciudades que están planteándose si optar o no a ser candidatas. No tienen claro si es un beneficio o una deuda a largo plazo. Desde el COI hemos dado un paso y estamos dispuestos a trabajar con las ciudades para que su proyecto de Juegos sea beneficioso a corto y largo plazo. Los Juegos deben ser un legado para una ciudad, nunca una carga para el ciudadano. Los Juegos son una inversión.

¿Cómo va la inversión en Brasil? Río 2016 está muy cerca. ¿Está satisfecho el COI con cómo está trabajando el comité organizador?

Seamos claros: en Río vamos a tener que trabajar todos hasta el día de la ceremonia de inauguración. Dicho esto, creemos que se va a llegar bien y serán unos buenos Juegos. Diría que todas las impresiones del COI y de nuestros socios son muy buenas en los últimos meses. Se está volviendo a la línea correcta y trabajando a fondo. Está claro que hay síntomas muy positivos y otros que quizá los son menos. Por ejemplo, es muy positivo el gran interés del público. La demanda interna de tickets está funcionando muy bien, hay más de 250.000 solicitudes para ser voluntario cuando se necesitan 70.000… Es cierto que hay otros aspectos preocupantes como la polución en la bahía de Guanabara, los peces muertos en la bahía Rodrigo de Freitas o cierta inestabilidad en el Gobierno a causa del escándalo Petrobras. Pero creo que se están tomando las medidas oportunas y no dudo de que los Juegos de Río serán una gran fiesta.

En España se habla constantemente de regeneración en las instituciones. En el terreno del deporte, especialmente tras los acontecimientos en FIFA, también. ¿En qué consiste la regeneración en las instituciones del deporte?

Parto de la base de que FIFA y COI somos dos organizaciones distintas. Sin embargo, ambas estamos en el Movimiento Olínmpico y lo que ocurre a una organización deportiva le afecta a la otra. En este caso, los valores son esenciales. Debemos prestar muchísima atención a los procesos internos de buen gobierno. La sociedad ha evolucionado muchísimo en este terreno en los últimos 100 años y todavía mucho más en los últimos 20. En este contexto, las organizaciones deportivas hemos podido creer en algún momento que estábamos fuera de este mundo. Pero debemos ser capaces de evolucionar en función de cómo lo hace la sociedad en la que vivimos. Creo que ésta es la lección más importante del tema FIFA. En nuestro caso, es lo que hemos intentado hacer con la Agenda 2020.

¿Cuándo se olvidaron los dirigentes deportivos de los valores?

En el momento en el que las organizaciones deportivas pensaron que estaban fuera de la sociedad. Siempre hemos defendido nuestra autonomía sobre las organizaciones políticas y gobiernos, pero no hay que confundir la autonomía de las organizaciones deportivas con la impunidad.

Después de que los proyectos para un Madrid olímpico no funcionaran parece que los españoles no confían mucho en las posibilidades de las ciudades españolas para albergar unos Juegos.

Creo que la percepción en España no ha sido correcta, porque Madrid ha presentado buenas candidaturas. Hemos interpretado que se perdió porque se hizo mal y no es así. En muchas ocasiones, cuando una ciudad no gana no es porque sea mala, es porque hay otra mejor. Madrid siempre ha hecho buenas candidaturas, pero lo que pasa es que siempre ha habido una ciudad mejor. Ahí es donde debe estar nuestro análisis, ¿qué es lo que hizo mejor esa ciudad que nosotros no hemos hecho? Sin querer dar ningún tipo de lección, creo que Madrid no supo encontrar lo que yo llamo el ‘elemento diferencial’. Para Río, el elemento diferencial fue formar parte de una región que nunca había tenido unos Juegos. En el caso de Tokio, cuando se votó, la estabilidad, la seguridad y la credibilidad económica fueron cruciales. A Madrid le faltó ese elemento diferencial.

¿Está preparada Madrid para lanzar una nueva candidatura y encontrar ese ‘elemento diferencial’?

En lo técnico está preparada. Pero hacen falta muchos elementos. Por ejemplo, una unidad política detrás.

Entonces, quizá no sea el mejor momento para España. Los partidos emergentes han roto el tradicional bipartidismo y ahora sólo hablamos de pactos.

No, no es el mejor momento. Los partidos emergentes están en alcaldías importantes como Madrid o Barcelona y entiendo que de buenas a primeras el mensaje de poner dinero para organizar este tipo de competiciones no puede ser demasiado popular. Creo que se quivocan, lo tienen que analizar a fondo. El hecho de organizar acontecimientos deportivos de alto nivel es beneficioso para la economía y la sociedad de una ciudad. Hace falta un tiempo de consolidación y que vean estos beneficios.

La alcaldesa de Barcelona ya ha dicho que no irá adelante con una candidatura a los Juegos de Invierno.

Eso demuestra no entender lo que supone esa candidatura en impacto económico y social. Estoy seguro de que no ha tenido el tiempo de analizarlo. La percepción es que cuesta dinero y se va a malgastar, cuando es una inversión. Este mensaje lo estamos trabajando desde la Agenda 2020 con las ciudades que aspiran a tener los Juegos en 2024. Estamos haciendo reuniones previas para estudiar con ellas cuál es su plan. Queremos Juegos con beneficios, que nadie pueda decir que son una carga.

Foto: © 2012 / Comité International Olympique (CIO) / JUILLIART, Richard