El sueño de Madrid 2020 ha llegado a su fin. Los miembros del COI han rechazado la candidatura española a las primeras de cambio en la Asamblea de Buenos Aires. En la votación final, Tokio ha resultado ganadora frente a la propuesta de Estambul. ¿Qué debe aprender Madrid de lo sucedido en la capital argentina?

1. Los ‘Juegos del Hambre’ no gustan a los hombres de negocios.

La clave del fracaso de la candidatura española puede estar en la idea que esconde  la pregunta que Alberto de Mónaco ha hecho a Madrid 2020 en Buenos Aires. El soberano monegasco quería conocer el modelo de Juegos que estaba vendiendo la capital española. No lo llegaba a entender o, realmente, quería dejarlo en entredicho ante la opinión pública. Alberto de Mónaco se refería a la idea central con la que Madrid ha ‘bombardeado’ en los últimos meses: el 80% del proyecto, léase infraestructuras, estaba hecho. Para algunos, esto suponía la responsabilidad en el gasto; para otros, la mínima inversión o escaso beneficio en un acontecimiento de gran calado. Cabe recordar que quienes votan no son los ciudadanos, sino los miembros del COI, que son hombres de negocios, nobles o miembros de familias reales. No quieren unos ‘Juegos del Hambre’ en un país con una situación económica delicada. De hecho, en el COI hay una corriente que defiende que España no está para Juegos.

2. Solidez y fiabilidad de la candidatura japonesa.

La que parecía ser la principal debilidad de la candidatura nipona, Fukushima, ha resultado ser el mejor impulso para sus aspiraciones. El espíritu de sacrificio de los japoneses y su capacidad de reacción son grandes argumentos para respaldar la fiabilidad, rentabilidad y eficacia en la organización de unos Juegos Olímpicos. A su vez, Tokio ha hecho una inversión brutal en comunicación y acciones de ‘lobby’ para convencer a los miembros del COI de la idoneidad de su candidatura. En el plano técnico, según la prensa especializada, Tokio 2020 llevaba varios cuerpos de ventaja, por no hablar del plano económico.

3. La elección del presidente del COI.

Jacques Rogge se despide de la presidencia del COI en la Asamblea de Buenos Aires. La elección del nuevo máximo responsable del movimiento olímpico ha sobrevolado las opciones de las tres ciudades candidatas a los Juegos de 2020. La posibilidad de un presidente europeo y una sede europea casi de forma simultánea no encajaba en las quinielas. Si se tiene en cuenta que el gran favorito es el alemán Thomas Bach, Madrid no lo tenía nada fácil.

4. La Operación Puerto sigue muy presente.

Los problemas de España en su control del dopaje han estado muy presentes desde que Madrid encaró la recta final de su candidatura. De hecho, el tema ha copado las preguntas tras la presentación de España en Buenos Aires. A pesar de los esfuerzos y reformas legales, la Operación Puerto sigue ligada al deporte español en el subconsciente de los miembros del COI. Estambul, con problemas similares, quizá supo lidiar mejor con el asunto. Es momento de que la ‘marca España’ reflexione sobre el lastre que supone esta situación.

5. El poder del ‘enemigo’ francés.

Río 2016. Tokio 2020. ¿París 2024? En Buenos Aires, ha cobrado fuerza la apuesta de la capital francesa por los Juegos de 2024. Según la norma no escrita de alternancia de continentes, la cita olímpica posterior a Tokio debería recaer en un país europeo o quizá africano. El ‘lobby’ francés estaba muy interesado en que Madrid no fuera olímpica: hubiera bloqueado sus posibilidades quizá hasta 2032. En la actualidad, hasta 21 ciudades parecen interesadas en ser sede para 2024.

6. Los efectos del ‘fuego amigo’.

El ejercicio de una política de comunicación con garantías no solo persigue la emisión de un mensaje persuasivo, sino que aspira a controlar riesgos y neutralizar informaciones que pueden poner en jaque el objetivo final. En el caso de la candidatura de Madrid 2020, el esfuerzo por lanzar un mensaje convincente ha sido sobresaliente. Sin embargo, algunas noticias y reportajes han puesto en entredicho al entorno de la organización. El conocimiento de estas informaciones entre los miembros del COI ha generado comentarios acerca de la idoneidad de la candidatura antes posibles filtraciones e informaciones interesadas. Por ejemplo, en agosto, salía a la luz que el CNI (servicio de inteligencia español) contaba con información que aseguraba los Juegos para Madrid. Incluso se hablaba de que miembros del Ejecutivo presumían de la victoria de la capital. Semanas después, el diario El Mundo publicaba que 50 de los 98 miembros del COI habían prometido votar a Madrid. Esta información supuso una llamada del mismísimo Jacques Rogge a la candidatura española.

7. El peso mediático de las apuestas.

Las casas de apuestas han sido un barómetro más fiable que la Comisión de Evaluación del COI para conocer la sede ganadora. Mientras la capital española sobresalía en los informes oficiales, Tokio arrasaba en las apuestas. Madrid no ha conseguido contrarrestar esta corriente de opinión que, si bien puede ser ajena a los miembros que votan, sí que supone un material de primera mano que ha copado muchos titulares en los últimos meses. Pura munición mediática en contra de la capital.

8. ¿Madrid 2024 o Barcelona 2022?

Es la pregunta inevitable: ¿aspirará Madrid a los Juegos de 2024? La respuesta es compleja puesto que la capital española, entre otros asuntos, puede tener un competidor en casa. Y se trata de Barcelona. La sede de la exitosa cita de 1992 aspira a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno en 2022, justo 30 años después de la celebración que cambió la capital catalana para siempre. El hecho de que una ciudad española pueda albergar el evento en ese año, complica los planes a Madrid. Esta situación, unida a las aspiraciones de Francia, supone un profunda reflexión sobre la idoneidad de lanzarse a por Madrid 2024. En noviembre puede haber noticias clarificadoras al respecto.

Imagen: Intereconomía