Cuando Juan Antonio Samaranch anunció en octubre de 1986 que su ciudad natal, Barcelona, era la sede elegida para acoger los Juegos Olímpicos de 1992, nadie dudó sobre su influencia en esta decisión. Casi 30 años después,  la película se repite, pero la localización y los actores son diferentes. Y ya no se parla catalán, ahora habrá que ponerse a fondo con el alemán, porque hace escasas horas ha comenzado esta ‘superproducción’ olímpica, que tuvo su precuela a comienzos de mes en Buenos Aires. En la 125º asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI) no solo sopló a favor del interés nipón con la elección de Tokio 2020. La entronización del alemán Thomas Bach como nuevo presidente del COI  supuso una jugada maestra que condiciona de manera inevitable la elección de las próximas sedes de Juegos Olímpicos, tanto de verano como de invierno. Por eso, no ha sorprendido esta semana que el Comité Olímpico alemán (DOSB) haya anunciado que Múnich (Baviera) opta a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. Es probable que en la ciudad natal del presidente del COI hayan aplaudido con felicidad esta decisión. No en vano, Bach nació en 1953 en Wurzburg, ciudad de menor peso pero también ubicada en Baviera.

Así, con el paso dado por la capital bávara, la ‘quiniela’ parece clara, salvo sorpresas. Munich tiene serias aspiraciones para conseguir los Juegos de Invierno en 2022, no solo por su influencia en el COI, sino porque ninguna ciudad estadounidense presentará candidatura, quizá el único riesgo valorado hasta ahora por sus promotores. En este punto, cabe destacar que Munich fue derrotada en la anterior elección de sede invernal por Pyeongchang (Corea del Sur) y que sería la primera ciudad en albergar tanto los Juegos de Invierno como los de Verano. ¿Y qué ocurriría con los JJOO de 2024? Aunque Berlín no ha confirmado oficialmente su interés, la capital alemana podría estar en el ramillete de aspirantes en función de lo que ocurra con Munich. Sin embargo, y a pesar de que hay hasta 20 posibles sedes candidatas, el nombre que cada vez cobra más fuerza es París 2024 para, en 2028 dar paso a una dura batalla entre Dubai y una ciudad norteamericana.

De cara a 2022, Múnich probablemente competirá con la candidatura de Barcelona-Pirineu, que al igual que la capital de Baviera aspira al ‘doblete’ olímpico. Sin embargo, tras el fracaso de Madrid 2020 se ha puesto en entredicho la capacidad de los diplomáticos españoles para trabajar en los lugares de toma de decisión del COI. Y esta candidatura tampoco ha desaprovechado la ocasión para demostrar la escasa habilidad de los políticos locales para trazar alianzas y deshacer nudos. Por un lado, destaca el actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que menospreció la candidatura de Madrid 2020 horas después de que ésta fracasara. Este desliz probablemente sobrevolará la candidatura y le restará apoyo político y popular en España. Por otro lado, el proyecto no cuenta con el respaldo de José Antonio Samaranch, miembro del COI, y así lo ha hecho saber de forma pública. Todo esto sucede en un entorno de por sí sobrecargado con el avance independentista en Cataluña.

¿La solución final? En año y medio. La ciudad ganadora se conocerá el 31 de julio en la 127º asamblea del COI, que se celebrará en Kuala Lumpur (Malasia). Ese día, en Wurzburg probablemente se descorche champagne.

Foto: Cubierta del Estadio Olímpico de Múnich (Columbia)