Las universidades americanas desarrollan distintos programas para que los deportistas lleguen al profesionalismo con una formación que les permita desenvolverse tanto en los despachos del deporte como en otras actividades. No todo son casos de éxito, pero es habitual ver cómo triunfan ex deportistas en negocios de emprendimiento o como directivos en clubes o competiciones. En España, el modelo inicial de formación es diferente, y el deportista históricamente no ha seguido una formación reglada en paralelo a su carrera deportiva. Pasan los años, se olvidan los triunfos deportivos y llega la dura realidad, ‘el día después’, el momento de la retirada. ¿Qué ocurre entonces?

La consolidación del deporte como negocio conlleva la profesionalización de las estructuras, en las que el conocimiento de los ex deportitas puede ser un aval, siempre que tengan una base formativa, unos fundamentos. En líneas generales, ¿tienen los deportistas la formación adecuada para afrontar la vida profesional tras su retirada? Manuel Sevillano, director de Pons Deporte y Entretenimiento, cree que “la inserción laboral de los deportistas es una asignatura pendiente”. Precisa que “hay que distinguir entre los deportes con fuerte tirón mediático, como puede ser el fútbol, donde claramente la respuesta es ‘no’, y otras disciplinas más minoritarias donde se pueden encontrar buenos ejemplos de inserción al mercado laboral”. Álvaro Merino, de la Escuela Universitaria Real Madrid, coincide en que la formación sigue siendo “una asignatura pendiente”. En su opinión, “un deportista de elite es un activo de vida muy limitado y muy preciado mientras es considerado como tal. Una vez que su aportación deportiva llega a su fin, es abandonado por aquellos que lo consideraban un negocio interesante. Y entonces el personaje muere y aflora la persona. Cuando el deportista no es correctamente asesorado y guiado más allá de lo que su vida deportiva alcanza, alimentamos un peligroso día después”. ¿Cómo solucionarlo? Para Antonio Lacasa puede haber un problema de visión, casi desde el inicio de la actividad deportiva: “El deportista desde joven necesita de una tutorización y un apoyo que le permita compatibilizar su actividad deportiva -a la que esta entregado prioritariamente- con su vida académica y social. El deportista que llega a su madurez necesita, además, una actualización formativa con suficiente anterioridad para que pueda usar un ‘puente’ natural hacia una actividad profesional fuera de la deportiva”. Según indica, “federaciones, clubes, estamentos oficiales responsables y entidades académicas, deben propiciar este paso con antelación”.

Merino, por su parte, subraya también la importancia de la personalidad del deportista, puesto que “el deportista sabe entrenar para competir y también sabe entrenar para crecer”. Pone ejemplos concretos: “Jorge Valdano explica que un futbolista es adolescente hasta los 35 años y, en sus palabras, se deja entrever el exceso de protección que tienen muchos deportistas de élite que han sido apartados de la vida real. Sin embargo hay otros muchos que han ido evolucionando y mejorando su marca personal de tal manera que se reinventan continuamente. ¿Cuáles son sus claves? ¿Qué hacen deportistas como Guardiola, Simeone o Butragueño para haber capitalizado su imagen anterior?”.

Buenos gestores en potencia

Óscar García, gerente del Instituto Europeo Campus Stellae, señala que el futuro profesional se contempla cuando la retirada está cerca. Por experiencias reales que conocen en su centro señala que, “el deportista piensa en ‘el día después’ cuando éste ya está próximo y empieza a considerar la retirada. Mientras tanto, vive intensamente su actividad y se dedica a su profesión que, al mismo tiempo, es parte importante de la formación para el día después”. César Iribarren, director del MDTA, se expresa en la misma línea. Tiene claro que “conocer el ambiente deportivo desde dentro es una ventaja competitiva”. Por eso, en su opinión, los deportistas, “bien formados, fundamentalmente en áreas de Márketing y Comunicación y en herramientas de gestión, pueden llegar a ser muy buenos gestores”.

 

“La inserción laboral de los deportistas es una asignatura pendiente”

Manuel Sevillano, director de Pons Deporte y Entretenimiento

“El deportista vive intensamente su actividad y piensa en ‘el día después’ cuando éste ya está próximo”

Óscar García, gerente del Instituto Europeo Campus Stellae

 

IDEAS CLAVE

1. EL DÍA DESPUÉS, ¿Y AHORA QUÉ HAGO? En muchos casos, la retirada sobreviene sin que se hayan planteado las necesidades formativas para poder acceder al mercado laboral. Los expertos apuntan a que clubes, organizaciones y competiciones deben apoyar desde edades tempranas, autorizando a las promesas del deporte.

2. CONOCIMIENTO. UNA VENTAJA COMPETITIVA. El hecho de conocer los clubes deportivos desde dentro supone una evidente ventaja competitiva para el ex deportista, siempre que acompañe una formación adecuada. En muchos casos se necesita una actualización.

 

 

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