Todo aficionado al deporte quiere dirigir su propio equipo y ganar a sus amigos y compañeros. Los ‘fantasy sports’ -o ligas fantásticas en su traducción al castellano- permiten inventar ligas virtuales públicas o privadas en las que se simulan compras y traspasos de deportistas. El objetivo es sumar más puntos que los adversarios en función del rendimiento de los deportistas seleccionados. ¿La recompensa? El ego que supone sentirse el mejor manager de la cuadrilla o…, miles de euros. El sector cumple casi 60 años en Estados Unidos y cuenta con 33,5 millones de jugadores activos que generan un volumen de negocio de 2.700 millones de euros al año. Los ‘fantasy sports’ evolucionan hacia nuevos modelos que ya compiten con las apuestas y el póker online.

Dos jóvenes teclean insistentemente en sus ‘iphones’ en el metro de Madrid. El convoy se dirige a Cuatro Caminos. Ambos están negociando el traspaso de un futbolista internacional argentino a apenas un kilómetro del Santiago Bernabéu. Ninguno de los dos lleva corbata, parecen universitarios. Quizá todavía no han salido del instituto. Están hablando de muchos millones de euros. Los saltos en la conexión a la red les hacen soltar algún que otro exabrupto. Hay miradas indiscretas. Pasados unos minutos, uno de los dos le guiña el ojo a su compañero: “Lo he cerrado en 34 millones”. Ambos sonríen. Esta escena es real, pero ninguno de los dos es directivo, ni posee 34 millones, quizá solo lleven unas monedas en sus bolsillos. Están jugando en una liga fantástica de fútbol y puede que ese fichaje les lleve a ganar la competición que han iniciado con sus compañeros de clase.

En sí, una liga fantástica, o ‘fantasy sport’, es un juego en el que los participantes elaboran un equipo particular a partir de las plantillas de deportistas de una liga o competición oficial. Para ello, disponen de un presupuesto máximo, evidentemente ficticio, con el que realizan las compras de los jugadores. Por ejemplo, el aficionado elabora su ‘once’ ideal en la Premier League con un máximo de 300 millones de euros en un mercado que incluye a los 500 futbolistas que componen la máxima competición del fútbol inglés. Una vez confeccionado el equipo, se compite con otros aficionados que han hecho sus equipos particulares. Aquí comienza la competición entre miles de aficionados. Cada futbolista obtiene una puntuación en un partido en función de sus acciones (minutos de juego, goles, tarjetas, pases…). La suma de las puntuaciones de, en este caso los futbolistas seleccionados, dispone la puntuación global de un equipo fantástico. Esa puntuación global de los equipos determina su posición en un ranking que puede ser diario, semanal o de temporada. En función del tipo de liga fantástica en la que se juegue, los primeros obtendrán premios económicos o la mera satisfacción de superar en el ‘ranking’ a amigos y conocidos.

El béisbol como dinamizador

El origen de las ligas fantásticas está en la Universidad de Harvard, en cuyo campus el sociólogo William Gamson inició una liga virtual con jugadores de béisbol. Era 1960. Sin embargo, este tipo de práctica coge fuerza a comienzos de los años ochenta del pasado siglo, cuando el periodista Daniel Okrent lanza una liga virtual sobre la MLB (Major League Baseball) en el restaurante La Rotisserie Française. De ahí que en Estados Unidos a este tipo de juegos también se les conozca como ‘roto’ o ‘rotisserie’.

Desde los ochenta el crecimiento de las ligas fantásticas es imparable, fundamentalmente gracias al apoyo de medios de comunicación, que ven en esta práctica una manera de aumentar lectores debido a la continua necesidad de información por parte de los jugadores. La llegada de Internet supone un punto de inflexión para los ‘fantasy sports’, puesto que facilita el consumo de información en tiempo real y, además, facilita la creación de plataformas para el desarrollo de ligas virtuales. A partir de ahí, ‘gigantes’ como Yahoo! o la CBS contribuyen a la consolidación de las ligas fantásticas absorbiendo o creando proyectos en todo tipo de deportes. Estas ligas responden a distintos formatos y su modelo de negocio se basa, en muchos casos, en el patrocinio y la publicidad, que generan los suficientes ingresos al promotor como para ofrecer un premio en metálico al mejor jugador. Sin embargo, el sistema ha evolucionado hacia un formato en el que los jugadores pueden apostar entre ellos para determinar quién ha confeccionado el mejor equipo fantástico. La plataforma que gestiona el juego se queda con una comisión que va del 10 al 20% de lo apostado. Estas prácticas se consideran legales a partir de 2006, gracias a la ‘Unlawful Internet Gambling Enforcement Act’ que determina, entre otros asuntos, que las ‘fantasy leagues’ se rigen por el conocimiento de sus jugadores en la materia, ya que no se compite contra una máquina, y además queda claramente establecida la cuantía que se juega en cada caso y el número de jugadores.

En España, las primeras ligas fantásticas se juegan a mediados de la década de los noventa, cuando diarios deportivos como Marca (Liga Fantástica Marca) o As lanzaron sus primeras competiciones basadas en la liga de fútbol, para después trasladarse a Mundiales, Eurocopas, Champions League e incluso el Tour de Francia. En un principio, estas ligas se gestionaban a través del teléfono o el correo físico para, con la extensión de Internet, dar paso a formatos online. La evolución de las ligas fantásticas ha provocado que incluso las organizaciones oficiales (UEFA o LFP) creen su propia ‘fantasy league’. En la actualidad, en España la plataforma más extendida entre los jugadores de ligas fantásticas es Comunio, un servicio de comunidades en las que se desarrollan ligas fantásticas, que supera el millón de jugadores en todo el mundo. Fabian Loschek lanzó el proyecto en el año 2000. En su época de estudiante conoció los ‘fantasy sports’ en Estados Unidos y se decidió a crear el mismo concepto pero para la Bundesliga de su país natal, Alemania. Casi 15 años después, Comunio está presente en diez ligas europeas de fútbol, deportes de invierno y Fórmula 1. Loschek indica a METADEPORTE que el secreto de su plataforma está en que hace todavía más interesante la competición deportiva, puesto que los aficionados dejan sus colores aparte: “Es muy divertido jugar. Si disfrutas siguiendo el deporte, Comunio hace que los partidos todavía sean más emocionantes porque estás pendiente del rendimiento de clubes y jugadores. Ya no se trata de tu club favorito, es tu equipo en Comunio el que importa. Además, compites contra compañeros, con personas que conoces, con lo que hay conversación y retroalimentación constante”. Este punto es clave: la conversación. La plataforma creada por Loschek ha crecido exponencialmente gracias al boca oreja en foros y redes sociales. De hecho, según el propio promotor del proyecto, los esfuerzos de la empresa se están centrando en mejorar sus canales sociales y el acceso a través de dispositivos móviles. Comunio es gratuito y la plataforma basa su modelo de negocio en la inserción publicitaria y los beneficios generados por las cuentas ‘premium’.

Más del 10% de la población

La Fantasy Sports Trade Association (FSTA) es una organización que aglutina 120 empresas del sector en Estados Unidos. Se le podría considerar como la ‘patronal del fantasy sport’. Estima que hay 33,5 millones de personas que juegan a las ‘fantasy leagues’ en Estados Unidos, es decir, más del 10% de la población (2013). Cada uno de los jugadores en ligas deportivas virtuales destina una media de 81 euros al año en costes directos o indirectos. Con estos datos, el sector movería un volumen superior a los 2.700 millones anuales. Otras proyecciones hablan de 3.000 millones. A su vez, la organización indica que el 80% de los jugadores son hombres, con una media de edad de 34 años y un consumo semanal de ligas fantásticas superior a las ocho horas y media. El fútbol americano es el deporte rey, es el favorito entre los jugadores, y el teléfono móvil se ha convertido en la herramienta emergente para participar en las ligas virtuales: hasta el 30% de los usuarios lo utiliza para competir.

El volumen económico que muestra la ‘patronal’ de las ligas virtuales da sentido a un sector que ha generado nuevas actividades a su alrededor. Como sucede en los negocios online basados en apuestas o en el ‘gaming’, las ligas fantásticas online cuentan con auténticos profesionales que se dedican única y exclusivamente a competir en distintas ‘fantasy leagues’. Es célebre el caso de Drew Dinkmeyer -‘The Wall Street Journal’ le dedicó un extenso reportaje-, que dejó su trabajo de analista financiero para dedicarse como un ‘day trader’ a las ligas fantásticas con una inversión diaria de unos 370 euros. También es significativo el éxito de Chris Prince, uno de los grandes referentes entre los jugadores, con un beneficio acumulado de casi 400.000 euros en cuatro años, según FanDuel.

Estas historias copan titulares tanto en medios generalistas como especializados e, incluso, hiperespecializados, puesto que las ligas fantásticas son un terreno fértil para el periodismo. De hecho, hay todo un sector de elaboración de contenidos relacionados con el desarrollo de este tipo de competiciones. Son los ‘fantasy sports writers’, profesionales que elaboran desde análisis que diseccionan los deportistas más rentables para hacer un equipo fantástico hasta crónicas diarias con los resultados de las ligas con más jugadores. Su trabajo es muy valorado por los aficionados a las ligas fantásticas, puesto que aportan claves analíticas -basadas en un trabajo de periodismo de datos o ‘data-driven journalism’-, que ayudan a mejorar resultados y, por ende, ganar dinero. Portales y webs especializadas como DraftSharks o RotoWire son la referencia en este terreno con modelos de contenido ‘freemium’ (parte en abierto, parte de pago). A su vez, también es habitual que sindiquen sus contenidos, es decir, que lleguen a un acuerdo con medio masivo o generalista para proveerle de artículos y reportajes sobre ‘fantasy leagues’. Es el caso de RotoWorld con NBC Sports. De hecho, existe una organización consolidada y respetada, la Fantasy Sports Writers Association (FSWA), que pone el valor el trabajo de los escritores con unos galardones anuales que cumplen una década en 2014.

Ligas diarias, el nuevo negocio

Esta larga tradición de juego en ligas fantásticas ha derivado en un nuevo nicho de mercado relativamente reciente. Son las ligas fantásticas diarias o de día (daily fantasy sports), que limitan el juego exclusivamente a un día o, a la sumo, una semana. Se concentra la competición en una serie de partidos. Hay más participación, resultados rápidos y mayor número de ingresos. Por ejemplo, la liga fantástica abarca solo los encuentros de una final a cuatro o los partidos que se disputan durante un día en un Mundial. El mecanismo es similar al de una liga fantástica convencional, pero no hay que esperar a que finalice la temporada para saber quiénes son los ganadores…, y las ganancias son casi instantáneas. Los ‘sites’ de ‘daily fantasy sports’ están especializados en deportes como el fútbol americano, el béisbol e incluso el fútbol. En este nicho destaca FanDuel, una web que desembolsa 4,3 millones de euros semanales en premios. La plataforma, en activo desde 2009, ha pagado en este tiempo 226 millones y mantiene activas 12.000 ligas virtuales.

 

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