Jorge Valdano es una referencia en el campo, el banquillo y los despachos del deporte. Se considera pionero en el salto del fútbol a la empresa y su opinión resulta clave para entender la evolución del balón como negocio. Sin embargo, tiene ciertos reparos a la hora de valorar el papel del gestor. De hecho, es especialmente crítico con el tratamiento que se le está dando al fútbol en España.


Hace un par de años, en una entrevista con Enric González comentó que “el gestor es siempre un intruso en el fútbol, porque intenta poner racionalidad en un mundo donde no la hay”. Por lo que dice, parece que ser gestor es un deporte de riesgo.

Los gestores ponen en riesgo la parte selvática del fútbol. Cuando hablo de intrusismo digo que son gente que conoce las claves del negocio, pero que tienen poca sensibilidad con el juego y muchas veces entran en contradicciones groseras. Llegué a escuchar en el Real Madrid que el resultado había dejado de ser importante porque era una marca muy consolidada a nivel mundial. Eso solo se puede decir desde la ignorancia. Bastan tres derrotas seguidas para que esa máxima se derrumbe y que se termine contratando a Mourinho, alguien que es un buscador de resultados antes que un defensor del juego.

Se podría decir que lo ha sufrido en primera persona.

Estaba en el Madrid cuando llegó Mourinho. Sé perfectamente que hay que hacer fútbol para conciliarse con lo económico. También creo que entre el fútbol y el negocio todavía no se han tendido puentes. Algunos ponen demasiado acento en la parte selvática, el juego, y otros ponen el acento en la parte económica, debilitando lo estrictamente futbolístico. Seguramente porque la gestión es un fenómeno inmaduro en el fútbol español. En España el que empezó a pensar desde una doble vertiente fue Florentino Pérez. Ahí comenzó la división del trabajo con un director de márketing, un director corporativo… Empezó a entender que una marca como la del Madrid podía producir un dinero infinitamente mayor que el que había generado hasta ese momento. Desde entonces, el Madrid ha multiplicado sus ingresos por seis o por siete.

Entonces, ¿Florentino Pérez es su modelo de gestor en el Deporte?

El Manchester United llegó antes que el Real Madrid a la fiesta del márketing. La compensación la encontraba en una personalidad con un enorme poder dentro del club y que pensaba en términos futbolísticos. No dejaba que el márketing pisara la hierba. Era Alex Ferguson. Eso ayudó a que el Manchester se convirtiera en un buen negocio que ganaba títulos. Otro buen ejemplo es el Bayern de Munich. Tienen a Beckenbauer, Rummenigge, Hoeness…, personas que no se alejan de principios fundamentales. Son gente de fútbol y, sin embargo, son capaces de entender el negocio.

Ya sabe que son alemanes. Lineker decía que siempre ganan cuando se trata de fútbol.

El Bayern es el último gran ejemplo de la dirección que ha tomado el fútbol. Un club que gana seis títulos de seis y cambia el entrenador. Son conscientes de que para conquistar el mercado mundial, con el resultado deportivo ya no vale. Hay que fascinar al televidente remoto, al asiático, americano… Como no puede acceder a los grandes héroes como Messi o Cristiano, lo que hace es contratar la idea, la idea de Guardiola. Eso movilizó la mirada de mucha gente hacia el Bayern de Munich. Se da la circunstancia de que los 15 ó 20 equipos top tienen que encontrar la manera de diferenciarse para liderar el mercado mundial. Lo hacen contratando héroes, ideas… Por ejemplo, el Manchester United lo ha conseguido en Asia. Ha transformado el fútbol en los últimos años. Todo lo que ha ocurrido fuera de la cancha es infinitamente más revolucionario que todo lo que ha sucedido dentro.

Sinceramente, da miedo todo lo que puede hacer el Bayern de Munich

La revolución no la produce solo el Bayern, aunque sea el mascarón de proa, sino que incumbe a todo el fútbol alemán. En Alemania, en 2006 los chicos de los equipos juveniles no tenían la opción de alcanzar el primer equipo salvo que fueran superdotados. Había un vacío porque los clubes no podían tener equipos ni en segunda, ni en tercera, ni en cuarta… Ahí había un problema de fondo. Desde 2006, las competiciones permiten que instituciones como el Bayern puedan tenerlo. Después han imitado el modelo español, poniendo la pelota en el centro del esfuerzo formativo y eso los está haciendo temibles también en el plano técnico. Cuando hablamos de intrusos en la gestión, hablamos de gente que por ponerle demasiado acento a lo económico, pone en peligro la salud del juego. El Bayern es el ejemplo bueno, porque son capaces de entender que el buen juego es un gran negocio, entonces potencian ahí abajo para que tenga sus efectos ahí arriba. Eso es una gran novedad, porque hasta ahora a los que somos muy futboleros, el negocio nos daba miedo…, y resulta que va a ser el negocio el que salve el juego. El que no seduce, no lidera.

Alemania copia el modelo español y también llena los estadios, vende bufandas… ¿Por qué los directivos españoles no copian ese modelo?

El fútbol español tiene muy poca visión perimetral. Se descuida al aficionado hasta el maltrato. No se tiene en cuenta la realidad económica del país cuando se pone precio de una entrada, no se tiene en cuenta la dimensión ni la importancia del escenario… Si uno pone en su casa dos televisores, uno con la liga inglesa y otro con la española, el primero es brillante, tiene un fondo lleno de banderas, camisetas… sobre todo un fondo lleno de gente…; en el segundo televisor el fondo es opaco, con luces y sombras, la mitad del campo está iluminado, la otra tiene las sombras de la tribuna, con claros en los asientos… ¿Cuál es el resultado? El primero, antes de que se juegue bien o mal, te apetece; el segundo, te espanta. La imagen devalúa hasta tal punto el juego que te hace perder el interés.

Pero, ¿por qué no se busca el cambio?

La respuesta reside en el hecho de que España se haya convertido en una potencia mundial, sobre todo después de ganar el Mundial de Suráfrica. Ganar un Mundial ya te convierte en un clásico. Eso nos ha dado un punto de arrogancia: nos creemos más capaces de enseñar que de aprender. Está muy claro que Inglaterra y Alemania nos han adelantado por el arcén.

Se habla mucho de los mercados televisivos de Asia. La Premier lleva ya mucho tiempo allí. ¿Llega el fútbol español tarde y mal?

Se llegó tarde, no sé si mal. La Premier llegó mucho mejor. Aquí el desafío es convertir esos aficionados en clientes y el Manchester con la Premier lo activó antes que nadie. En España hay un desvelo tremendo por que nos vean, pero no hay el mismo desvelo por cómo nos vean. El tema es que vean un espectáculo total y si lo que damos es una transmisión desteñida, difícilmente va a funcionar el fútbol español en Asia.

También está el mercado en español, Estados Unidos…

El mercado latinoamericano está más seducido por el fútbol español que por el inglés o alemán. Aunque solo sea por la presencia de Messi o Neymar, pero además por una larga tradición. En Brasil se van 800 jugadores; 400 en Argentina… Entonces la mirada no va al espectáculo local, totalmente resentido, sino que va a otras ligas. En el caso de Estados Unidos es un mercado más inmaduro. El fútbol progresa más en mujeres que en hombres, más en jóvenes…, pero se extiende como mancha de aceite por la influencia de la pasión de aficionados, fundamentalmente, mexicanos.

Vacío Espiritual en el Real Madrid

En una ocasión dijo que Guardiola es el Steve Jobs del fútbol. ¿Quién es Raúl González Blanco?

Cuando uno juega al fútbol no es un referente empresarial, es un héroe. Raúl es un héroe espiritual además de futbolístico, porque representa lo mejor del madridismo. Todo el mundo lo reconoce como un hombre hecho a sí mismo, como un líder. Ahora empieza a cruzar el puente hacia el mundo de la gente corriente. No está muy lejos de abandonar el fútbol en calidad de jugador y tiene que elegir una función. No lo veo alejado del fútbol, es inteligente hasta extremos que la gente no sospecha y ha tenido tantos entrenadores que ese bagaje estaría muy bien que lo empleara para ejercer la profesión. Cuando comenté lo de Guardiola, lo dije por su capacidad de innovar en el fútbol y conseguir el triunfo. Guardiola ganaba seis de seis y al año siguiente cambiaba el sistema varias veces. Hacía cosas insólitas que le convertían en alguien muy especial. Quizá el símil con Steve Jobs no sea el más adecuado por la sencilla razón de que el fútbol es todo lo contrario a la tecnología. Pero sí merece una comparación de esa categoría por su pasión, inventiva y capacidad de innovación.

Estábamos con Raúl. ¿Futuro entrenador del Real Madrid?

El único equivalente a Guardiola en el Madrid es Raúl. Ningún club le quedaría mejor que el Real Madrid y además llenaría el vacío espiritual que en el Madrid se ha acusado desde que Casillas es suplente. Pero Raúl tiene que cumplir un proceso de formación. Estaría bien que como Guardiola investigara con un equipo menos exigente que el primer equipo del Madrid, pero bueno… Raúl tiene en estos momentos 35 años, ha sido más años profesional del fútbol que civil. Hay un bagaje que le da una ventaja muy grande. Es un especialista en el Real Madrid. Sabe cómo respira el club y el aficionado.

El laboratorio del fútbol

Usted trabaja habitualmente en medios de comunicación. En los últimos tiempos proliferan los debates de fútbol, especialmente en televisión. ¿Qué opinión le merecen?

Hay un periodismo deportivo extraordinario con nombres como Ramón Besa, Santi Segurola, Enric González… y otro tipo de periodismo más eficaz y ruidoso, donde cada participante se convierte en un actor pegado a unos colores, y en el que el fanatismo genera un gran espectáculo. A lo primero le llamo periodismo, y a lo segundo habrá que buscarle un nombre. Quizá es espectáculo. Un espectáculo hacia el que va el periodismo político, y ya no digamos el periodismo del corazón, que fue quien lo inventó.

También trabaja intensamente en formación. De hecho, fue el impulsor de la Escuela del Real Madrid

Fui el primero en muchas cosas: el primero en saltar del fútbol a la empresa, el primero en saltar del fútbol a la cultura, el primero en saltar del fútbol a la universidad… La desventaja es que cuando me meto en algo, luego el cuerpo me pide una nueva aventura, por eso he dejado de entrenar. Vivir con una pelota en la cabeza no era un forma de vivir que se adaptara a mi sensibilidad. Me gusta explorar distintas cosas, pero aquella fue una buena experiencia donde la Universidad Europea tuvo una gran visión que empujó a la nuestra.

¿Qué necesidades formativas no se han cubierto en el mundo del fútbol?

Gestión, fisiología aplicada al fútbol, nutrición… El anexo deportivo es prematuramente nuevo. Cuando llegué al fútbol, el Madrid tenía un masajista. Ahora se podría decir que cada jugador tiene un especialista. Eso se puede proyectar a todos los campos, por eso es necesario un mayor conocimiento. También cabe decirlo de los futbolistas. Hoy son modelos sociales y eso les exige una cierta preparación para estar a la altura.

Más que como pionero, usted es un superviviente…

Como decía la canción aquella, ‘tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando’… Tengo una ventaja que es una especie de refugio. Una idea de fútbol que he defendido todo mi vida y el Real Madrid, el club más grande del mundo. Fuera de esas columnas, sí que me gusta, por ejemplo, utilizar el fútbol como punto de partida para escribir un libro sobre seres humanos, como es ‘Los 11 poderes del líder’. Me parece que el fútbol es un gran laboratorio donde se puede explicar lo que moviliza a la gente para conseguir sus retos.

¿Dónde vamos a ver a Jorge Valdano en los próximos meses?

La gente comete muchos errores conmigo. Quizá por mi personalidad se piensa que premedito las cosas y lo cierto es que todas las decisiones últimas que he tomado han sido espontáneas: no pensaba que iba a ser entrenador, el puesto de director deportivo no existía, tampoco director general, fui socio de Makeateam… Siempre me he ido encontrando con oportunidades que he terminado por explorar. No tengo la capacidad de premeditar. Cada vez que se me ofrece algo que se parece a mí, me meto dentro y me pongo a prueba.