Carolina Marín, las ‘guerreras’ del balonmano o Ruth Beitia. Las deportistas españolas abren telediarios y son portada de la prensa deportiva. Vivimos en 2015 y esto es una noticia. En los últimos dos años el deporte femenino se ha quitado de encima la capa de indiferencia o excepcionalidad con la que los medios de comunicación tratábamos, si es que lo hacíamos, cualquier información vinculada a un éxito deportivo femenino. Ahora incluso se puede contemplar a exdeportistas como Amaya Valdemoro o María Vasco haciendo retransmisiones de competiciones masculinas. Quizá lleguemos a ver dentro de poco a una mujer moderando uno de los incisivos debates deportivos de las noches en televisión o radio. Superada la primera barrera, la de la indiferencia de los medios, quedan otros muros invisibles para poder hablar de igualdad tanto en el deporte amateur como profesional.

METADEPORTE publica en este número el listado con las mujeres más influyentes de la Industria del Deporte en España en 2015. Es la segunda edición después del notable éxito que supuso la publicación del artículo en 2014. Este ranking supone una llamada de atención para demostrar que no hay que pintar de rosa los despachos del deporte para satisfacer cuotas de igualdad: el deporte español dispone de una generación de ejecutivas con altísima cualificación. Son profesionales como Begoña Sanz, Nekane Arzallus o Susana Monje, que dirigen la estrategia de clubes de elite e incluso de auténticas multinacionales del deporte. Sus nombres no salen en los titulares de la prensa deportiva, pero sus decisiones mueven millones de euros que revierten en la Industria del Deporte. Hablamos de miles de empleos. La mujer que ocupó el primer puesto en el ranking de 2014, la exdirectora general de Deportes del CSD, Ana Muñoz Merino, ha trabajado intensamente para que el despacho sea el punto de inflexión en el proceso por la igualdad en el deporte. De hecho, las políticas puestas en marcha por el CSD en el último año a través de los programas ‘Mujer y Deporte’ que dirige Natalia Flores han deparado un excelente resultado: ha aumentado el 60% el número de mujeres que forman parte de las juntas directivas de las federaciones españolas.

El CSD también participa en una de las iniciativas más destacadas que se han hecho en el deporte femenino en España. Lleva el sello de la Federación Española de Baloncesto (FEB) y se llama ‘Universo Mujer 2018’. La FEB consiguió a finales de 2014 la organización de la Copa del Mundo de baloncesto femenino en 2018. Todo un hito que va acompañado de un ambicioso programa que pretende impulsar el deporte femenino en todas sus dimensiones y que ya está consiguiendo una notable repercusión. Amaya Valdemoro es su embajadora. Pero el deporte femenino en España tiene una asignatura que no acaba de aprobar. El fútbol. El ‘deporte rey’ es una locomotora para cualquier tendencia o estrategia. Sin embargo, el fútbol femenino no acaba de tener la repercusión que tiene en otros países con mucha menor tradición que el español. Es paradójico, pero Estados Unidos podría dar lecciones a España sobre fútbol femenino. Hay hechos que no inducen precisamente a la esperanza. Meses atrás, la clasificación de la selección para el Mundial de Canadá, que podía haber sido un punto de inflexión, se convirtió en charco en el que salpicaron los más casposos clichés de un machismo atávico. Quizá una liga de fútbol femenino con mayor cuidado mediático sea un buen punto de partida. Sin fútbol será difícil hablar de igualdad.

Editorial de Metadeporte #11