Desde septiembre de 2012, el vitoriano Héctor Fernández dirige ‘Al primer toque’, el programa deportivo de la noche de Onda Cero. Los datos dicen que está consiguiendo conectar con una audiencia joven expuesta a todo tipo de tentaciones en un limbo en el que es difícil diferenciar periodismo de espectáculo deportivo.

¿Tiene fecha de caducidad la audiencia de los programas nocturnos de la radio española? Quizá los oyentes se han hecho demasiado mayores.

Creo que no. Se están haciendo cosas diferentes y la audiencia se está rejuveneciendo. Es cierto que durante mucho tiempo no ha habido muchas novedades, pero afortunadamente en los últimos tiempos sí hay cosas distintas. Hablo de la radio deportiva. En radio generalista sí que veo innovación. En deporte ha habido un estancamiento, una sensación de que sin tocar muchas cosas, todo podía seguir funcionando. El tiempo nos está dando la razón a los que hemos querido arriesgar un poco y estamos consiguiendo que la gente joven se reenganche.

¿Quién es el mayor enemigo de un programa como ‘Al primer toque’?

El mayor enemigo de ‘Al primer toque’ es que nos equivoquemos en lo que tenemos que hacer. Tenemos muy claro que queremos un programa blanco, transparente, en el que la gente no se sienta agredida, que entiendan las opiniones como lo que son. Nuestro gran error sería llevar el programa a otra tesitura que no le corresponde. Creo en lo que hacemos y no hemos perdido ese rumbo.

Antes no había tantos ‘jugadores’ en el campo. Ahora están las redes sociales, la competencia en las ondas, los programas deportivos nocturnos de la televisión…

Salvo en contadas ocasiones, los programas de la tele no son competencia de los de la radio. En audiencia media están muy por debajo de la radio. No suelen entrar a competir por los protagonistas, porque su territorio es la opinión. Hacen una cosa que no tiene nada que ver con nosotros. El que quiere ver ese tipo de programas, seguramente no nos va a escuchar a nosotros. No podemos ser su referencia. Tengo la tranquilidad de que la audiencia sigue respondiendo y pondera la radio como el elemento para informarse cuando lo necesita.

¿Cómo se innova en la radio deportiva en España?

Hay que ponerle mucha paciencia y, sobre todo, tener la cabeza bastante fría. Si quieres cambiar el paso, tienes que tener muy claro lo que quieres hacer. Hemos empezado con un nuevo formato, algo diferente, hemos introducido alguna variación en lo que se estaba haciendo, con voces diferentes. Dentro de ese ‘tuneo’ del programa, seguimos con los cambios, esto no ha acabado. Estamos pensando ya en lo que queremos hacer en la siguiente temporada.

¿Qué le gustaría hacer que quizá resulte demasiado atrevido?

Me gusta llevar el programa donde están los protagonistas. Hemos valorado mucho siempre que el protagonista venga al medio, que te visite. Me gusta irme con Carlos Soria a la montaña y grabar con él, hacerle una entrevista a Pochettino en el césped… Me gustaría que jugadores de uno y otro equipo dejaran que les reuniéramos. Por ejemplo, me gustaría sentar a Cristiano y a Messi y que hablaran de su rivalidad. No veo cosa más bonita.

¿A los periodistas deportivos solo se les enseña a opinar en las facultades? ¿Qué está pasando?

Antes había varios géneros dentro del periodismo deportivo. Uno de ellos era la opinión y, ahora, la opinión está por encima del periodismo. Se hace muy poco periodismo y se habla de todo. Muchas veces se opina con muy poco conocimiento. Lo digo con todo el dolor de mi corazón. Ahora mismo hay un periodismo futbolístico, que no deportivo, que es, mejor dicho, opinión futbolística, y…, si me apuran…, es un show futbolístico. Eso está haciendo daño a la prensa, a la prensa en general. No solo a la deportiva. Nos está dejando en unos niveles de credibilidad muy bajos. He tratado de defender la distancia entre el show y el periodismo, pero la gente sigue insistiendo en que ese show es periodismo, cuando es todo lo contrario. Hay líneas que no se deben rebasar, y se están rebasando.

¿Estamos viviendo la burbuja del periodismo deportivo en España?

Total. Hay una burbuja fomentada desgraciadamente por los sueldos. Creo que si el periodismo estuviera en una posición más cómoda, habría gente que no tendría que hacer determinadas cosas. Afortunadamente, y toco madera, no estoy en la obligación de tener que ir a un sitio a exhibirme y decir tonterías. Pero hay gente que sí tiene que hacerlo. En ese saco, cuando digo esto, mucha gente me dice ‘ah, como Tomás Roncero’, y no me refiero a eso. No tiene nada que ver con esto, no es un tío que engañe a nadie. Cualquiera que le ve, sabe de qué equipo es y por qué opina lo que opina. En ese caso, ni me agrede, ni me sienta mal. Me sienta peor gente que camuflada en opiniones periodísticas intenta dirigir a la opinión pública hacia determinados intereses que vaya usted a saber al servicio de qué están.

¿Cuándo le va a importar más a los directivos la audiencia en redes sociales de un programa que los resultados del último EGM? ¿O esto del Twitter es un engaño?

En nuestro caso, no. Es un test, una referencia, no tanto como el EGM, aunque soy un desengañado del EGM. Creo que no refleja la realidad. En nuestro caso, recibo el ‘feedback’ de la gente y sé muy bien cuándo las cosas funcionan y cuándo no. Tengo muy claro cuál es nuestro sitio y cuándo tenemos que cambiar, independientemente de lo que diga el EGM. Para mí es una referencia que ‘Al primer toque’ sea el único programa que un año ha crecido en oyentes. Eso es una tendencia de un año. No está mal, es un indicativo mínimo. Me gusta más la segmentación, ver que la audiencia de ‘Al primer toque’ es la más joven, que es la que tiene mayor nivel de estudios. Me interesa saber que culturalmente es una audiencia muy capacitada. Las redes sociales son exactamente igual, un indicativo. Lo de ser ‘social’ se convierte en un engaño desde el mismo momento en que a tu programa le ofrecen comprar seguidores. Se puede testar cuántos seguidores de la cuenta de un programa de radio son reales o son falsos.

Primero fue aquello de que las radios tenían que pagar un canon por entrar a los partidos, ahora la LFP quiere que se paguen hasta 40 millones por los resúmenes de toda una temporada… En su opinión, ¿quién tiene que pagar a quién?

Se intentó poner un peaje en un recorrido que no estaba ni delimitado, ni acotado. No sabíamos por qué la Liga quería cobrarnos. ¿Por ir a retransmitir un partido? ¿Amparándose en qué? ¿En que lo hacemos en otro tipo de torneos? Por ejemplo, cuando pago unos derecho a UEFA, a mí me incluye unas ventajas y unos beneficios en transporte, alojamientos, comidas, información…, que la Liga ni ha valorado, ni sabía que existían. La Liga tuvo que dar un paso atrás porque no sabía por qué quería cobrar. Lo que hizo fue una cacicada en la que no contó con los medios de comunicación. Cuando lo ha hecho, se ha dado cuenta de que las radios siempre han estado al lado del fútbol.

Va por su segunda temporada con ‘Al primer toque’. ¿Dónde ha quedado la sombra de José María García en Onda Cero?

Yo era oyente de García y creo que han quedado cosas, lo que pasa es que García tendría que adaptarse a las nuevas circunstancias. Hay más competencia, el oyente es diferente, la educación del país es mejor, la capacidad adquisitiva es otra…, pero seguramente que seguiría siendo un referente.

 

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