El ‘Método FEB’ de desarrollo y promoción del baloncesto es harto conocido por los éxitos de las selecciones españolas en todas sus categorías. La maquinaria de comunicación y marketing ha hecho el resto. Sin embargo, un club de La Rioja (España) ha irrumpido con un nuevo modelo que ha despertado el interés no solo de profesionales del deporte, sino de formadores y especialistas en Educación. Se trata del Club Deportivo Promete, una organización que engloba 30 equipos y 320 jugadores y cuyo máximo exponente es el Campus Promete, un equipo que la próxima temporada jugará la máxima categoría del baloncesto femenino. En su primer año de proyecto, el club irrumpe con una estrategia de innovación educativa y social: pretende favorecer el desarrollo del talento personal en cualquiera de sus facetas, no solo en la deportiva.

Sobre la mesa de las oficinas del Club Deportivo Promete está el nombre de Howard Gardner. En algún momento también sale a relucir Ken Robinson. El verano ha comenzado y es momento de trabajar intensamente la planificación. Pero ninguno de los dos va a ser el próximo fichaje. El equipo compite en baloncesto femenino. Además, ninguno de los dos ha destacado por sus habilidades en la cancha, ni como entrenador ni como jugador. Entonces, ¿por qué dos referentes educativos son habituales en las conversaciones de un club de baloncesto femenino? Es el ‘método Promete’.

El Club Deportivo Promete, anteriormente Club Baloncesto Las Gaunas, es un clásico dentro del deporte de base de La Rioja (España). En la última temporada ha iniciado un nuevo modelo que combina deporte y educación innovadora a través de la práctica del baloncesto. El proyecto, que engloba 30 equipos y 320 jugadores de siete colegios públicos y concertados, pretende que los deportistas “desarrollen su talento deportivo y humano, encuentren su vocación y reciban unos valores que implementen su personalidad”. Son las palabras de Luis Cacho, presidente del club y de Fundación Promete, una organización que trabaja por el desarrollo del talento y que desde 2011 se ha involucrado en el apoyo, crecimiento y gestión del equipo de baloncesto.

Cacho es un empresario de reconocida trayectoria en el ámbito de Internet. Es uno de los cofundadores de Arsys, empresa de referencia en dominios y alojamiento en la Red, que vendió en 2008 en una de las mejores operaciones económicas que se recuerdan en el sector. Su visión y vocación, es docente, le llevaron a volcarse en este proyecto. “Entendemos el deporte como un facilitador. Por eso, nuestro trabajo en el club se basa en la educación a través del deporte. No solo enseñamos valores, sino que promovemos las capacidades de los niños para que saquen a relucir su identidad y se desarrollen como personas”, explica. Según el máximo responsable del club, “cada niño es un proyecto en sí mismo”, y el baloncesto no deja de ser una ‘excusa’ en su formación: “Queremos que todos nuestros jugadores, independientemente de sus aptitudes deportivas, obtengan un beneficio de su paso por el club”.

El corpus del ‘método Promete’ está en ‘La Educación del Ser’, una profunda reflexión de Cacho sobre la necesidad de una educación personalizada, vocacional e inclusiva para motivar a los alumnos y conseguir “encuentros vocacionales” que posibiliten el máximo desarrollo de las capacidades de cada individuo. Aquí cobra sentido la conexión con las principales teorías psicológicas, pedagógicas y sociológicas de las últimas tres décadas y, por ende, con Gardner y Robinson. Ambos son una referencia en el campo de la innovación educativa, gracias a su trabajo en el impulso de la creatividad y en el terreno de las inteligencias múltiples. Toda esta filosofía se puede ver en la práctica tanto en los entrenamientos como en las actividades que promueve la fundación. Un ejemplo son denominados ‘Basket Promete’, unos campus semanales en los que los chicos, de 6 a 18 años, desarrollan competencias psicomotrices y deportivas, pero además descubren y potencian sus vocaciones (gestión, diseño, periodismo, medicina…) a través de la cultura del baloncesto. La fundación lo define como una “escuela creativa de baloncesto”.

La Educación del Ser - Metadeporte

Una red social de amigos y familia

La comunicación y el marketing del Club Deportivo Promete también son muy diferentes a lo acostumbrado. Basta con ver el concepto gráfico que se ha mostrado durante la última campaña. Por ejemplo, el mensaje de la cartelería de los partidos se aleja de los tópicos bélicos o motivadores en favor de personalizar cada encuentro con los valores de cada una de las jugadoras. Es decir, se muestra la fotografía de una de ellas y un cuadro en el que explica el valor con el que se identifica. Así, Laura Benedí es la colaboración, Naiara Galilea es el liderazgo o Miriam Goyaeche es la autoestima. Luis Birigay, director general y entrenador del primer equipo, ofrece en este punto una visión muy interesante: “Las componentes del primer equipo están jugando un papel importantísimo en el proyecto. No solo por su esfuerzo en la competición. Su labor fuera de las canchas está ayudando al club a crecer en afición y cariño por parte de la ciudad”. El compromiso es máximo. Las jugadoras entrenan a los equipos de base del club y hacen que los más pequeños estén integrados en la filosofía de Promete desde el momento en el que empiezan a botar el balón. “Siempre que tenemos una actividad de club, más allá de la práctica deportiva, tienes a todas las jugadoras disponibles para lo que les solicites. Es como una familia”, indica Birigay. De hecho, el club ha conseguido una conexión emocional muy potente en esta última temporada. El nuevo modelo ha atraído a un público familiar a Lobete, el centro deportivo municipal en el que juega sus partidos como local. El propio Birigay ha vivido la evolución en persona: “Al principio venían a vernos entre cincuenta y cien personas. Ahora tenemos partidos con 700 espectadores”. De hecho, Promete cuenta con 1.200 socios, que pueden acceder de forma gratuita a los encuentros. Esta labor fue reconocida por el Ayuntamiento de Logroño, que concedió al club el premio Deporte y Sociedad. Como indica Txisco Sainz, gerente del club, “estamos hablando de algo que va más allá de un club, porque hemos conseguido crear una red social en la ciudad, una red de amigos comprometidos con el equipo”.

El éxito del modelo social de club se traslada al plano deportivo. Promete cuenta con jugadoras que ya tienen una destacada trayectoria en competiciones internacionales. Es el caso de Paula Estebas. Formada en la cantera del club, es uno de los nombres de futuro del baloncesto español. Sus triples fueron fundamentales para que la selección española U20 ganara el Eurobasket en 2013. Más allá de sus logros deportivos, en Promete destacan y promueven su talento para las matemáticas o el violín. Es otra visión, otra modelo que está llamando la atención. ¿Lo tendrá ya Howard Gardner sobre su mesa?

 

Más información: Cinco claves para entender el ‘método Promete’

 

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