METADEPORTE ha localizado al menos cien start-ups españolas que innovan con servicios o productos en la Industria del Deporte. Son pymes que desarrollan su trabajo en áreas como la salud (prevención de lesiones, tratamientos y mejora del rendimiento), el desarrollo de ‘wearables’ (dispositivos electrónicos que se llevan sobre, debajo o incluidos en la ropa), el entretenimiento, la seguridad o la analítica. El denominador común en la mayoría de los proyectos españoles es la explotación de grandes volúmenes de datos para dar un servicio. Por eso, el término Big Data es fundamental para entender los primeros pasos de los emprendedores de la Industria del Deporte en España. Siempre que esos datos se utilicen con un sentido, claro está. Como indica Víctor Alfaro, director general de Podoactiva, “si no sabes lo que buscas, no entiendes lo que encuentras” y, por eso, “los datos son tu mejor aliado siempre que sepas cómo y para qué los aplicas”.

Los datos son el punto de partida para ofrecer un resultado en forma de información relevante. Con esta información se puede mejorar el rendimiento o prevenir y recuperar lesiones o, en otros casos, se puede servir como contenido en una aplicación, ya sea con un objetivo profesional o con la intención de generar una experiencia de ocio y entretenimiento. A su vez, el Big Data es clave para calibrar la escalibilidad de un proyecto. Como indica Iris Córdoba, general manager del centro GSIC de Microsoft, “el Big Data es una herramienta que facilita construir proyectos, el complemento necesario para pensar a lo grande”.

Dificultades: financiación y confianza

El primer reto para los emprendedores españoles es conseguir la financiación necesaria, que en muchos caso se logra a través de aceleradoras, convocatorias y posteriores rondas de financiación. Rodolfo Carpintier, presidente de DaD, señala que el atractivo del deporte para el inversor “depende mucho del entorno”. “En B2B hay ya empresas interesantes y en B2C muchas multinacionales han establecido ya su base española. Para los inversores es un sector muy interesante siempre que sea con nuevos modelos de negocio de formato y uso masivo”, indica. En su caso, comenta que ha estudiado varios modelos vinculados al deporte, pero le parecieron “demasiado caros o poco escalables”. Para Córdoba existe otra barrera que a los emprendedores españoles tienen que derribar: “La falta de confianza por no tener la experiencia previa en el mercado”.

A estas dificultades se añaden otras que no son ajenas en otros sectores. Como indica Francis Casado, socio de Ticketing 3D, “las condiciones de financiación que imponen clientes grandes complican mucho la operación de las start-ups sobre todo en España. Los plazos de pagos que ofrecen son complicados de asumir para empresas que van comenzando y cuya tesorería es fundamental para lograr la consolidación empresarial”.

Un sector que da sus primeros pasos

La innovación es el motor que ha puesto en marcha a muchos emprendedores del deporte en España. Pero, ¿se puede considerar la existencia de un ecosistema de emprendedores en la Industria del Deporte? Carpintier cree que todavía es pronto para hablar de un sector: “Son emprendedores, pero no les veo como un ecosistema aparte sino como parte del mismo que existe para otras start-ups”. Sin embargo, hay evidencias de un mercado que empieza a consolidar sus cimientos y que es muy propicio para el emprendedor. Indescat, el clúster catalán de la Industria del Deporte, trabaja desde 2010 para dinamizar el sector exclusivamente en el ámbito de Cataluña, con una importante apuesta por las emprendedores. Pero hasta 2015 no ha habido un centro con una vocación de apoyo al emprendedor tan clara como la que presenta el Global Sports Innovation Center de Microsoft en Madrid. El proyecto en sí es un ecosistema que trabaja con emprendedores en fases muy iniciales, empresas consolidadas e inversores de calado internacional. Recientemente ha promovido el I Foro de Inversión para Emprendedores, un evento pionero destinado exclusivamente a propuestas del mundo del deporte. Son los primeros pasos de un sector que, como ya ocurre en otros países de Europa, está ganando terreno y tiene identidad propia.