SD Eibar Fundazioa consolida el Centro de Formación en las entrañas de Ipurua
La ampliación de capital del Eibar en 2014 supuso un hito en la historia económica de los clubes españoles. Una intensa campaña de ‘crowdfunding’ con repercusión en todo el mundo consiguió lo impensable: sumar las acciones de 11.000 personas con el objetivo común de lograr la cuantía necesaria (1,7 millones) para poder competir en Primera. No es difícil calibrar la dimensión de esta hazaña. El club armero representa a una ciudad de 27.000 personas que compite con multinacionales como Real Madrid o Barcelona. Pero los datos que vienen después de la ampliación de capital, avalan el proyecto: el Eibar ha incrementado de 1 a 32 millones su presupuesto de ingresos en solo tres años, cuenta con 4,4 millones de beneficios tras impuestos, 7,6 millones de recursos propios, cero euros de deuda y 9,6 millones de liquidez. Son números para presumir. Es el llamado ‘modelo Eibar’, un modelo que ya tiene su propio caso de éxito en la Escuela de Negocios IESE (‘Un club modesto en la elite de un sector singular’).
La exitosa ampliación de capital del club dio paso a otro hito en su historia. La directiva presidida en aquel momento por Alex Aranzabal se lanzó a la confección de un Plan Estratégico 2015-2017 para orientar el futuro del club en lo deportivo, lo económico y lo social. La elaboración de dicho plan la lideró SD Eibar Fundazioa, la fundación del club. Hasta aquel momento, la fundación se dedicaba fundamentalmente al desarrollo y la promoción del fútbol base de la comarca. En 2014, se decide profesionalizar su estructura y establecer un fuerte vínculo de colaboración con la directiva para el desarrollo de proyectos. El primero, el Plan Estratégico, un documento que se realizó con la participación de más de 100 personas. Es decir, el Eibar tiró del talento y la colaboración de sus socios y profesionales para diseñar el club soñado.
Durante un año se trabajó para “maximizar el beneficio que puede generar el club para la comarca y la ciudad”. Como señala el director de la fundación, Jon Arregi, “el Eibar es un actor social muy importante, no somos un club de fútbol convencional”. Fruto de este trabajo se definió un modelo empresarial abierto e innovador basado en valores como “el liderazgo, la ambición, la excelencia, la imagen de marca, la transparencia, la participación democrática, la integridad y la diversidad”. En ese modelo es clave el papel de la fundación.

ieseeibar

El ejemplo de los ‘tallarrak’
Uno de los proyectos en los que se trabaja en SD Eibar Fundazioa con más pasión es la renovación y el crecimiento del estadio de Ipurua. A la progresiva remodelación y ampliación de las tribunas se suma una propuesta que, según Arregi, “pretende abrir el estadio a la ciudadanía”. Es ‘Ipurua Tallarra‘, una iniciativa lanzada por el club que lleva hasta las últimas consecuencias el origen y la razón de ser de los eibarreses y sus posibilidades en el deporte. De hecho, el nombre del proyecto es la mejor declaración de intenciones: los ‘tallarrak’ de Eibar son edificios en los que comparten espacio un taller industrial en planta baja con plantas superiores destinadas a viviendas, “convirtiéndose en espacio de convivencia entre diferentes disciplinas, aprendizaje, valores, relaciones humanas e innovación”. El director de la fundación señala que “el club podía haber afrontado un modelo de crecimiento del estadio basado en la creación de un centro comercial, pero prefirió crecer de forma sostenible e invertir en lo que que querían los ciudadanos”. Así, desde hace dos años, el Eibar está renovando de forma progresiva las tribunas del estadio y ha construido un pequeño parking subterráneo. Esta última infraestructura es una propuesta promovida por los vecinos, que veían cómo los días de partido era imposible estacionar en el barrio.

662x372a_17161344tribuna-norte-2

El paradigma de Wembley
Pero ‘Ipurua Tallarra’ va más allá y hace honor a su nombre con un proyecto novedoso en España. Se trata del Centro de Formación, que está ubicado en la tribuna norte del estadio. “El paradigma para nosotros es Wembley, un estadio que acoge pocos partidos, pero con gran actividad formativa en el campo de la gestión deportiva”, indica Arregi. Desde la temporada 2015-16, tanto técnicos como personas que quieren especializarse en gestión deportiva pueden acudir a las entrañas de Ipurua y mejorar su preparación. En las dos aulas a pie de calle que hay en la calle Indalezio Ojanguren pueden asistir al Curso de Experto en Gestión de Clubes de Fútbol, ofrecido en colaboración con la Universidad del País Vasco, o a los Cursos de Entrenador de Fútbol de nivel Básico y Avanzado impartidos junto con la Federación Gipuzkoana de Fútbol.

Al proyecto ‘Ipurua Tallarra’ se unen las distintas iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa que el club lanza en sintonía con sus aficionados. De hecho, el Eibar no ha dudado en hacer campaña en primera persona, con sus jugadores, contra la homofobia o en favor de la acogida de refugiados. “Nos gustan mucho modelos como los del St. Pauli (Alemania) o el Rayo Vallecano, que tienen un gran compromiso social con los barrios o territorios en los que desarrollan su actividad”, señala el máximo responsable de SD Eibar Fundazioa. Además, desde junio de este año el club armero colabora con organizaciones deportivas locales con una aportación de 100.000 euros. En la mesa de Arregi está el siguiente proyecto de la fundación, que sigue la máxima de abrir el club todo lo posible. Ante la creciente demanda, se está trabajando en un proyecto de visitas guiadas a Ipurua, “el último campo inglés”, que contará con su propio museo.

refugeeseibar