ARCh MAX es un laboratorio de diseño y producción de material deportivo en el que es clave la ingeniería aplicada. Trabaja en distintos sectores como el running, el trail, el ciclismo o el tenis y el pádel. Sin embargo, el origen de la compañía que dirige Jordi Martí son unos calcetines técnicos orientados a la prevención de distintas lesiones, como es el caso de la fascitis plantar o la periotitis tibial. El éxito del producto, elaborado con la denominada tecnología Archfit, llevó al equipo de ARCh MAX a diversificar y ampliar catálogo con nuevos elementos como cinturones, portamóviles, bastones o mochilas de hidratación, en los que es clave el ajuste personalizado del producto.
CLAVE COMERCIAL
Martí indica que las claves comerciales de ARCh MAX son la calidad y la customización del producto. A su vez, señala que en menos de 48 horas puede producir y llevar al consumidor cualquier pedido que se realice. “Tanto el precio como la agilidad para dispensar stock nos permiten ser muy competitivos”, añade el director de la compañía.
MODELO INDUSTRIAL
El modelo industrial que promueve Martí rompe con algunos de los esquemas tradicionales del sector. Para empezar, el stock no se genera en terceros países, sino que se elabora en unas instalaciones en el centro de Barcelona. ARCh MAX desarrolla toda su ingeniería de producto, desde la idea al producto acabado, en suelo barcelonés. Por otro lado, las ventas se producen a través de la web de la empresa y los intermediarios. Precisamente los intermediarios son parte de la clave del negocio de ARCh MAX. Más bien, el trato con ellos, porque Martí defiende que cumple sus objetivos si “se enriquece el intermediario”. Para ello, la empresa reduce sus márgenes en beneficio tanto del intermediario como del consumidor final, que tiene a su alcance un producto a un precio más que razonable en comparación con la competencia.