La victoria de Andy Murray en Wimbledon ha roto varios récords que parecían intocables. En el terreno deportivo, el tenista escocés acabó con la maldición de 77 años sin un ganador británico. Hay que retroceder hasta 1936, cuando el mítico Fred Perry derrotó al alemán Gottfried Von Cramm para encontrar la ‘union jack’ en el palmarés del torneo. Pero, no es la única marca conseguida por Murray. La posibilidad de la ‘reconquista’ de la ensaladera por parte de un británico despertó la histeria horas antes de la gran final. En reventa se llegaron a pagar hasta 30.000 euros por una entrada en Court Centre. No en vano, las gradas de la pista central del All England Club estuvieron repletas, con la presencia de personalidades y celebridades como el primer ministro David Cameron, el futbolista Wayney Rooney o la diseñadora y cantante Victoria Beckham.

La victoria deportiva de Murray supone un impulso en su carrera deportiva y, cómo no, en su cuenta corriente. El escocés es un nuevo icono en el deporte de la raqueta y este nuevo estatus puede generarle unos ingresos de 116 millones de euros (100 millones de libras). El cálculo lo ha efectuado Charlie Dundas,  vicepresidente ejecutivo de la agencia de marketing deportivo Repucom a partir de los contratos actuales del tenista escocés.

En el plano corto, el triunfo sobre Novak Djokovic le reporta 1,8 millones de euros como ganador de Wimbledon. Esta bolsa se incrementa hasta los 3,5 millones con los bonus pactados con patrocinadores (Adidas, RBS, Head y Rado). A partir de ahí, toca renovar contratos con estos sponsors que, en la actualidad, suponen 10,5 millones de euros al año, aproximadamente. En el caso de Adidas, el representante de Murray, Simon Fuller, no tendrá problemas para mejorar un contrato de 2009, que hoy en día supone 3,5 millones de euros anuales para el tenista. Otra cuestión es el caché en distintos torneos: se estima que ahora puede irse al doble de lo solicitado en la temporada anterior.

Para alcanzar, mantener y probablemente aumentar esos cien millones de libras, Murray debe aspirar a ser un icono no solo en el Reino Unido. El objetivo es  trabajar una marca global. Eso supone participar en partidos de exhibición, actos de activación de patrocinio, apariciones en medios…, además de mantener su estatus deportivo. Solo así podrá alcanzar la categoría e icono global, con un nivel de ingresos similar a David Beckham (fútbol) o Derrick Rose (baloncesto), que son compañeros de patrocinio en Adidas y referencias publicitarias en sus respectivos deportes. Como indica The Sun, Murray es su principal obstáculo para lograr este objetivo. Dundas indica que no se trata de buscar una presencia masiva y aprovechar el tirón para conseguir múltiples patrocinadores. El modelo es Roger Federer: “Solo un puñado de marcas fuertes que pagan bien”.

Ahora la pelota está en el terreno del tenista de Dunblane. Dicen que las victorias en Wimbledon son un pasaporte a la fama, no solo en el mundo del deporte. El último ganador británico hasta la hazaña de Murray, Fred Perry, es uno de los mejores exponentes de cómo triunfar fuera de las pistas. Tras su victoria en 1936, además de romances con starlettes como Lorraine Walsh o Marlene Dietrich, gestó el nacimiento de la marca de ropa deportiva Fred Perry, que perdura como emblema de estilo en el sector. Es momento para Andy Murray. ¿Seguirá el camino de Fred Perry?

Imagen: Andy Murray web y XIX Entertaiment