Anna Rossell promueve uno de los proyectos más innovadores del fútbol en España. Pretende normalizar la práctica del fútbol femenino, sin estereotipos y con una gestón profesionalizada. Estados Unidos es su modelo, un país donde las futbolistas son iconos mediáticos.

 

METADEPORTE: La progresión del deporte femenino en España es espectacular. Es la base del medallero en los recientes Juegos de Río. ¿A qué se debe este avance del deporte femenino?

ANA ROSSELL: Por un lado, las instituciones se han dado cuenta de que hay mucho talento y que incluso invirtiendo poco en ese talento se han conseguido éxitos. Entienden que hay que invertir un poco más y prueba de ello son las medallas, los campeonatos, los mundiales… Por otro lado, cada vez las niñas van teniendo más claro que hay que hacer deporte y lo ven de manera más profesional. Tienen referentes en los que se fijan y a los que aspiran. Es muy importante también que los medios den visibilidad a los éxitos, pero no hay que quedarse solo con el momento en el que se gana algo, sino que es necesario dar seguimiento a las deportistas.

M.: El avance en las pistas, en los terrenos de juego…, ¿se corresponde con el avance en los despachos?

A.R.: Sí. Cada vez hay más mujeres gestoras en el mundo del deporte. Ya no solo son mujeres deportistas, hay más mujeres directivas, en los despachos especializados, y eso también ayuda.

M.: ¿Has encontrado algún problema o dificultad por ser mujer y empresaria en el ámbito del deporte?

A.R.: Sí. Me dedico a un deporte que es bastante machista. Siempre se ha dicho que el fútbol es de hombres y sí que es cierto que te encuentras gente que de primeras es reacia. Piensa que no sabes de fútbol, pero cuando te conoce o ve cómo trabajas, te trata con respeto porque te ve profesional. En España las cosas están cambiando, pero más ‘poco a poco’ de como ocurre en otros países. Vamos cambiando, pero a una velocidad menor.

M.: ¿Cuál es el modelo profesional, la referencia para Ana Rossell?

A.R.: En el caso del fútbol femenino, me fijo mucho en el modelo de Estados Unidos. No solo en lo deportivo, puesto que dan muchas facilidades, fundamentalmente con un modelo universitario que te permite estudiar y jugar, sino también en lo comercial, porque venden muy bien a sus iconos, a sus referentes. Y lo más importante: en Estados Unidos se ha normalizado la práctica del deporte. Desde pequeñas, las niñas tienen el fútbol como actividad extraescolar y el fútbol es el deporte que más se practica entre las mujeres. En España puede que pasen muchos años para que esto suceda.

M.: ¿Por qué en España somos incapaces de generar una figura mediática como Mia Hamm o Hope Solo?

A.R.: Nos cuesta mucho. Las marcas son importantes en ese proceso y las marcas lo que ven al final son números, datos. Invierten en fútbol femenino, pero si de cada diez botas, nueve son para niños y una para niñas… La pena es que en España las niñas quieren ser Cristiano o Messi, no Vero Boquete. Es lo que tenemos que cambiar. Que las niñas quieran ser Vero Boquete, Jenni Hermoso o Sonia Bermúdez.

M.: ¿Cuál es el modelo de negocio del grupo empresarial que dirige Ana Rossell?

A.R.: AR10 es la marca comercial. Hacemos gestión deportiva, pero especializada en fútbol femenino. Fuimos pioneros porque queríamos salirnos de lo que hace todo el mundo. Aprovechamos el ‘know-how’ de mi experiencia como futbolista, identificamos los obstáculos que tuve en su momento e intentamos que las barreras desaparezcan. El objetivo es que cada vez se más fácil la práctica del fútbol para las niñas. Mi lema es que ninguna niña se quede sin jugar a fútbol. A lo largo de mi carrera he visto chicas con mucho talento se quedaban fuera por problemas como no tener dónde jugar o que su familia no les podía llevar a entrenar. El objetivo es que eso cambie y que cada vez sea más normal que una chica juegue a fútbol. Tenemos varias líneas de negocio: gestionamos un club que tiene el primer equipo en Segunda División, tenemos un centro de alto rendimiento para niñas, damos cursos de formación y trabajamos diferentes asuntos relacionados con el fútbol femenino.

M.: Ese equipo es el Club Deportivo Tacón. ¿En qué consiste este proyecto?

A.R.: El año pasado gestionábamos las categorías femeninas del Club Deportivo Canillas. Este año lo hemos fusionado con un club que creamos el año pasado, el Club Deportivo Tacón, para tener independencia y que fuese un club únicamente femenino con una gestión profesionalizada. En realidad, esa gestión profesionalizada es un poco lo que falta en España en relación a otros países. El nombre ‘Tacón’ corresponde a las máximas del proyecto interno de AR10 (TACÓN: Trabajo, Atrevimiento, Conocimiento, Organización y Notoriedad). El objetivo del primer equipo es el ascenso a Primera División y, por otro lado, en categorías inferiores, queremos un fútbol más formativo, pero siempre intentando nutrir al primer equipo de jugadoras jóvenes. Este año salimos con el equipo de Segunda División y luego tenemos dos juveniles y un infantil. La idea es crecer y que ninguna niña se quede sin jugar.

M.: En diversos momentos de su carrera profesional ha propuesto al Real Madrid que lance un equipo femenino. ¿Por qué no ha fructificado?

A.R.: Supongo que están buscando el momento. Siempre digo que es una pregunta que habría que hacerle al club, pero bueno, son conscientes de que el fútbol femenino está en un buen momento, cada vez tiene más tirón. El Mundial de Canadá fue un antes y un despúes en el fútbol femenino, sobre todo en España. Es algo que sucederá. No sabemos cuándo, pero me encantaría que fuese lo antes posible. Creo que es importante que un gran club como el Real Madrid apueste por el fútbol femenino.

M.: ¿Qué proyecto le gustaría hacer y todavía no ha iniciado?

A.R.: Me gustaría crear una fundación que trabajara para que ninguna niña se quedara sin jugar al fútbol. Una fundación que dé medios a niñas que no pueden pagarse una cuota o no pueden jugar por el hecho de ser niñas.