Ana Muñoz Merino cumple su primer año en la Dirección General de Deportes del CSD. En estos doce meses ha trabajado intensamente para mejorar y modernizar los métodos de gestión del deporte en España y buscar la sostenibilidad en disciplinas que estaban abonadas a la subvención. Firme defensora de la colaboración entre empresa privada e instituciones, sostiene que la ayuda pública debe servir para luchar contra la desigualdad o generar nuevas oportunidades. Este mes de septiembre da un paso importante para la mujer: el CSD lanza una partida de un millón de euros en subvenciones destinadas exclusivamente al deporte femenino.

¿Cuál es su balance de su primer año como directora general de Deportes del CSD?

Para mí, la Dirección es un privilegio porque puedo tener una visión bastante diáfana de las oportunidades que tiene el deporte español y los retos que hay que perseguir. Me permite tener contacto directo con los verdaderos artífices del deporte que son los deportistas. También me posibilita trabajar para que ese éxito del deporte vaya acompañado de instrumentos de modernización de las estructuras de gestión, fundamentalmente federativas, y me da la oportunidad de analizar cuál es el papel de los poderes públicos en el ámbito deportivo. Se necesitaba una modernización y ese es el camino que se emprendió desde el Consejo Superior de Deportes hace tres años. No es una labor mía, yo lo continúo.

¿En qué consiste esa modernización?

Hablo de modernización en un doble sentido. Primero, porque el deporte tiene una estructura de negocio, eso no lo podemos negar y, por lo tanto, hay que adaptarse a esta nueva realidad que tiene sus propios instrumentos. Es una realidad económica y social muy importante que necesita nuevas fórmulas de gestión. En segundo lugar, cuando hablo de modernización me refiero a un escenario en el que la minoración de recursos públicos, lejos de ser un obstáculo, es también una nueva oportunidad para reconstruir el deporte. Es una oportunidad que no puede quedarse en la crítica permanente y pesimista donde se señala que como no hay dinero no habrá éxitos. Creo que hacer esa afirmación supone conocer muy poco a los deportistas españoles y su capacidad para superar obstáculos tanto deportivos como económicos. No quiero decir que estemos mejor si hay menos dinero: pienso que incluso con menos dinero, hay posibilidades de seguir cosechando éxitos. Se trata de cambiar la perspectiva y no pensar que la subvención es el único mecanismo. Pienso que hay  que apoyarse en las instituciones públicas para hacer más rentables esas subvenciones, pero también creo en que las instituciones públicas ponemos en contacto a las personas que se interesan por el deporte como negocio y los deportistas.

¿Falta un cambio de mentalidad? Todavía se habla de ‘industria del deporte’ con un tono peyorativo.

En general, no solo en el deporte, no me gustan las actividades que se basan exclusivamente en las subvenciones de los poderes públicos. Concibo la intervención de los poderes públicos allá donde los particulares no pueden llegar o en aquellos lugares donde los poderes públicos hacen más iguales a los ciudadanos que no lo son. Hablo de colaborar para superar los obstáculos que tiene la iniciativa privada o ayudar a las personas que por sus características o condiciones no tienen los recursos necesarios para desarrollar su vida profesional, educativa o laboral. Pero la subvención como instrumento de promoción en el deporte me parece insuficiente y trasnochada. No solo porque crea que hay una oportunidad en la industria del deporte. Pienso que combinar lo público y lo privado es una magnífica herramienta para que el éxito del deporte español trascienda del mero hecho de subir al podio.

¿Puede poner ejemplos?

Este verano hemos tenido oportunidades muy interesantes para comprender que el éxito del deporte español es algo más que las medallas. En la segunda edición del curso ‘El éxito del deporte español y la generación de recursos: la gestión inteligente’ de la UIMP, pudimos ver que el éxito del deporte no solo está en el éxito deportivo sino en la gestión que se hace de esos resultados deportivos o en la participación de empresas españolas en la organización de eventos internacionales. Es el caso de Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna, que ponía de manifiesto el éxito del motociclismo español no solo está en los escalones del podio, sino en la propia organización de una competición…, que organiza una empresa española y que es conocida internacionalmente. También el manager de Fernando Alonso, Luis García-Abad exponía precisamente lo mismo: cómo la industria del motor en España ha conseguido también rentabilizar los éxitos en automovilismo. Son ejemplos de técnicos, managers, árbitros, profesionales…, que hacen que España sea conocida internacionalmente más allá de los propios deportistas. Hablamos de una red de intereses -cuando hablo de intereses no es en el sentido peyorativo, evidentemente-, que hay que poner en juego entre administraciones y empresa privada. Es uno de los retos a los que se enfrenta el CSD y, en esta etapa dirigida por Miguel Cardenal, ese cambio de perspectiva es fundamental. Confío en que se materialice en instrumentos normativos que lo permitan y en un cambio de cultura en el ámbito de las federaciones y los propios deportistas.

Hasta ahora se ha ‘llorado’ mucho…

Suelo decir que la pena no es la mejor carta de presentación para nada. Estoy leyendo un libro de Javier Marías, ‘Los enamoramientos’, donde habla de la pena. Llega un momento en el que el que escucha sobre las penas de otros ya no tiene capacidad para seguir ayudándoles. Lo que necesitan son estímulos para sacar al de enfrente de esa situación. Es verdad que Marías lo cuenta en relación con una muerte, pero yo trato de trasladarlo a esa queja de que no hay dinero, que el deporte base se arruinará, que no llegaremos a Río… Estoy convencida de que llegaremos con los mismos o incluso más éxitos. Buena prueba de ello es que los resultados deportivos de 2013 fueron mejores que en años anteriores. Y en 2014, por ejemplo, están los Campeonatos de Atletismo de Zúrich. Han sido un aldabonazo y un soplo de aire fresco que demuestra que las cosas pueden ser diferentes con un cambio de mentalidad. Creo que ese cambio de mentalidad tiene que acompañar a los dirigentes del deporte. Si nosotros no somos capaces de imbuirnos de ese cambio, será muy difícil que lo traslademos a las estructuras deportivas.

Según Miguel Cardenal, la Ley del Deporte Profesional comenzará su proceso legislativo en diciembre con su presentación en el Consejo de Ministros. ¿Qué objetivos se ha marcado el CSD con la nueva Ley?

Es un proyecto de Miguel Cardenal. Creo que va a contener muchos aspectos que tienen que ver con una gestión moderna, la rentabilización de los recursos en el deporte y el cambio de elementos de la industria deportiva que son de otra época.

¿Le hace falta un ‘David Millar’ al deporte español para concienciar en la lucha antidopaje?

No leí su libro (‘Pedaleando en la oscuridad’) por casualidad. Llegué a él en una etapa en la que para mí era muy importante dotar de credibilidad internacional a España. En mi primera cita en Bruselas, cuando tomé las riendas de la Agencia Estatal Antidopaje (Abril de 2012), lo primero que escuché es que con España no se podía hacer nada en dopaje mientras no cambiara la legislación. Fue a los 15 días de tomar posesión. Fue muy duro escucharlo delante de los representantes de todos los países que luchan contra el dopaje. Tomé la palabra, me presenté y dije que me comprometía a que eso no se volviera a escuchar. Como consecuencia de ello, algunos responsables como Andy Parkinson (director de la Agencia Antidopaje del Reino Unido), Jack Robertson (responsable Agencia Mundial Antidopaje) o Travis Taygar (director de US Anti Doping Agency, USADA), me sugirieron que conociera a David Millar. Lo primero que hice fue leer su libro, llamarle e ir a visitarle a Girona. Charlé mucho con él y, con la ayuda de Michael Robinson (exfutbolista y comunicador), hicimos una jornada para que Millar compartiera su vivencia con nosotros. Él me ilustró acerca de aspectos que solo conocen personas que se han visto involucradas en procesos largos de dopaje. Le pregunté que qué hubiera sido de su vida si no le hubiesen detenido los gendarmes franceses. Me dijo que podía haber acabado en una situación cercana al suicidio o envuelto en un proceso de alcohol, drogas…, que hubiera sido otro suicidio. Confesó que el hecho de que le detuvieran había sido una nueva oportunidad para vivir. Creo que el deporte español tiene otros ‘David Millar’, que quizá no han salido a la luz de la misma manera. Tuve la oportunidad de hablar con personas que me confesaron abiertamente cuáles habían sido las prácticas en las que habían incurrido. Fue doloroso escuchar que no estaban solas en esa decisión de doparse: habían sido acompañadas y aconsejadas por personas muy cercanas y lo que había detrás no era la aspiración al éxito, sino un interesante negocio lucrativo para algunos. Por lo tanto creo que es importante no solo que haya no uno o dos David Millar, sino que actuemos contra ese entorno que muchas veces presiona a los deportistas.

Pero el dopaje sigue presente en el deporte.

En el juicio de la Operación Puerto me quedó claro que aquello era una trama organizada en la que unos pocos decidían quiénes ganaban y quiénes no ganaban. Los deportistas eran las víctimas. Ese tiempo, que coincide con Lance Armstrong, ha pasado. Eso no significa que el dopaje haya desaparecido o vaya a desaparecer. No es otra cosa que una trampa exactamente igual a otras que se producen en otros ámbitos como el político, económico, la vida cotidiana… El listillo que cree que bordear las normas le convierte en un héroe al que no pillan. Creo que es necesario un cambio de cultura. Los niños, que son los futuros deportistas, tienen que entender por qué no merece la pena hacer trampas, por qué no merece la pena buscar atajos.

Según un estudio de la Universidad Carlos III, la mujer solo aparece en un 5% de la Prensa deportiva. ¿Cómo se puede cambiar esta tendencia?

En este año he aprendido muchas cosas en este terreno. Desde que llegue al CSD hubo dos aspectos que me interesaban de manera particular. Uno tenía que ver con el deporte paralímpico y otro con el deporte femenino. En el caso del deporte femenino me he reunido con bastante gente que lleva peleando mucho tiempo para que la mujer ocupe el lugar que se merece en el ámbito deportivo. La permanente reivindicación es “la Prensa no nos hace caso”. Soy de la teoría de que ante un problema, caben dos posibilidades: el enfrentamiento con la reivindicación de una misma posición o la del análisis y ver si es posible unirte o aliarte con aquellos que crees que tenían una posición contraria. Fui a una jornada en la que estaban los directores de los cuatro principales diarios deportivos del país. Se planteó esta misma cuestión no tanto desde el deporte femenino sino desde el deporte minoritario. Todo lo que no es fútbol se queja de que su presencia es muy pequeña. Siempre hay que leer el periódico por las páginas de atrás. Alfredo Relaño (As) dijo que era un tema que se habían planteado. Probaron en portada del diario con noticias que no tenían que ver con el fútbol: el descenso de la recaudación en la venta fue brutal. Al fin y al cabo, los periódicos son empresas que tienen que buscar no solo el equilibrio, sino el beneficio. La respuesta que dio Relaño es que a lo mejor en lugar de entenderlo como un enfrentamiento, lo que hay que ver es la oportunidad que da el fútbol a los deportes minoritarios para que sean vistos cerca del fútbol. Creo que en el deporte femenino se puede aplicar también. Una de las cosas que se han hecho en el CSD en los últimos tres años es intentar ligar el fútbol con el resto de los deportes. Pedirle al ‘deporte rey’ que ayude no solo al deporte minoritario, sino también al deporte femenino. En vez de reivindicar un espacio propio por el simple hecho de ser mujeres, creo que tenemos que ser imaginativas en la búsqueda de fórmulas que permitan que la presencia del deporte femenino en Prensa se produzca en un ámbito que los medios les resulte rentable.

¿Por ejemplo?

Vuelvo al principio de la entrevista. Está todo relacionado con romper con la dependencia de la subvención. En estos tres años nos hemos reunido con numerosas empresas a las que el Consejo llama para hacerles ver que el deporte es una oportunidad. Me he reunido con muchos responsables de marketing y comunicación de estas empresas para mostrarles que insertar el deporte en sus estructuras no solo desde el punto de vista del patrocinio, sino desde el punto de vista del contacto con los deportistas, es una inversión, no un gasto. Las mujeres somos prescriptoras de consumo. En este sentido, las mujeres deportistas no solo son prescriptoras de consumo, sino que trasladan los valores del deporte que las empresas quieren hacer suyos para conseguir más consumidores. Creo que ese es un magnífico ejemplo de cómo las empresas se pueden acercar al deporte femenino. Hay que tener en cuenta que las mujeres decidimos un porcentaje muy elevado de las compras que se hacen en una casa. No solo productos de consumo de las familias, sino del consumo de los hombres.

¿Qué dinámicas le gustaría implantar para que aumentara el peso de la mujer en la gestión del deporte español?

Por primera vez, este mes de septiembre sacamos una convocatoria de subvenciones destinada exclusivamente a deporte femenino. No es solo para mujeres, es una convocatoria para intentar modificar estructuras, hábitos, composición de juntas… Puede ser una experiencia interesante y tiene destinado un millón de euros. Espero que para el año que viene cuente con muchos más recursos no solo públicos, sino que confío que sea la próxima convocatoria tenga participación privada. La idea es que las federaciones españolas apuesten por proyectos deportivos, la formación y la visualización del deporte femenino. Exige a todas las federaciones la presencia de al menos tres mujeres o un 33% de mujeres en sus juntas directivas o equipos de gobierno. La federación que no cumpla no puede presentarse a esta convocatoria, pero tampoco podrá presentarse a las convocatorias restantes. En segundo lugar, tiene que incorporar en sus códigos de buen gobierno protocolos contra la violencia y abuso de menores y mujeres. Con ello, las federaciones van a tener la oportunidad de obtener recursos públicos para la formación de directivas, técnicos, árbitros y entrenadoras. Se les van a ofrecer recursos públicos para programas de comunicación y visualización en medios de comunicación.

¿Han pensado también en ‘el día después’?

Habrá ayudas para que las deportista realicen cursos de formación, no solo en lo técnico, sino también en la gestión de recursos al finalizar su vida deportiva. Se trata de ayudarles en la preparación de ese ‘día después’. Incluso cursos de ‘coaching’, donde les ayudemos a ver que los valores y las habilidades del deporte son las mismas que se ponen en práctica en el mundo empresarial. Por último, también habrá ayudas directas a un aspecto que no ha sido suficientemente contemplado en el mundo del deporte, que es la maternidad y la ayuda cuando tienes hijos. Son ayudas directas para las que van a ser madres o necesitan apoyo para cuidar a sus hijos pequeños. Los ciclos olímpicos o la periodicidad de los campeonatos pueden ser un obstáculo para desarrollar la maternidad y creemos que hay que dar un paso adelante y ayudarles. La subvención tiene que estar allí donde el individuo necesita ayuda para ser igual a los demás. Somos conscientes de que en este ámbito las mujeres tienen un handicap si quieren conciliar su vida como madre y deportista. Además, confío en que en breve podamos dotar a las deportistas de un servicio médico específico. Es otro paso que querría dar el año que viene. Va a ser un revulsivo importante para las federaciones.


LEE EL NÚMERO 7 DE METADEPORTE EN TU ORDENADOR

DESCARGA LA APP DE METADEPORTE EN TU iPad o iPhone

DESCARGA LA APP DE METADEPORTE EN TU TABLET O SMARTPHONE ANDROID

 

PUBLICIDAD