Los emprendedores de la industria del deporte en España tienen claro un nombre cuando se les pide un referente: Podoactiva sale en todas las conversaciones. La empresa oscense especializada en podología y biomecánica destaca por trabajar con la elite del deporte individual y colectivo. METADEPORTE sintetiza en una entrevista con Víctor Alfaro, director general de Podoactiva, las claves de un modelo basado en el esfuerzo, la innovación y la gestión del conocimiento.

1. Si tienes cero euros, el trabajo es tu mejor aliado.

El origen de Podoactiva está en Huesca. Concretamente en 1994, con un inicio que tiene similitudes con una de las grandes multinacionales tecnológicas: “Se puede decir que la historia de Podoactiva empieza también en un garaje. La primera consulta tenía 50 metros cuadrados en un piso de Huesca y las plantillas las fabricábamos debajo de la casa de mis padres. Nuestas primeras plantillas las trabajamos con una máquina que hicimos a partir de un motor de lavadora. Empezamos con cero euros en los bolsillos y mucho trabajo”.

2. Antes de triunfar, tienes que aprender.

“Empecé yo solo hace 20 años con una pequeña consulta que se llamaba Huesca Salud. Contraté un podólogo y comencé a explorar este mundo. Después fui a Barcelona a estudiar Podología. Estuve 10 años con la técnica del ‘ensayo-error’. Mi hermano se incorporó a posteriori después de hacer Podología y así es como montamos Podoactiva. Los 10 años previos a Podoactiva han sido clave: aprender, sufrir y trabajar”.

3. No te hagas experto, hazte superexperto en tu especialidad.

“Somos superexpertos en nuestro sector. El consejo es que si no eres experto, te hagas experto en algo. Si no, es muy difícil destacar. Si no puedes ser el mejor, perfecto, pero tendrás que ser de los mejores y, perdón por la redundancia, no puedes ser de los mejores si no eres experto. Por ejemplo, con una impresora 3D puedes imprimir plantillas para los pies, pero como no sepas de podología vas a generar muchas lesiones. Ojo, la tecnología nos da unas facilidades tremendas, pero, por otro lado es como un espejo perverso, porque miras y dices… ‘qué fácil es’… y no lo es. Tienes que ser superespecialista en lo que haces. Si no, no tienes posibilidades de supervivencia”.

4. Busca socios de crecimiento, no de financiación.

“Nunca hemos buscado socios financieros, pero sí hemos buscado socios de crecimiento. Una buena alianza es mejor que un socio financiero. Al final te aporta otro valor que no es el dinero. Un emprendedor que comienza tiene que tener la humildad de ver que no necesita un millón de euros porque a lo mejor lo puede hacer con menos gracias a la tecnología. La clave para él es conseguir un cliente y que el cliente te pague. La innovación es innovación de verdad cuando consigues que un cliente te pague por lo que has hecho. Hasta entonces, esa innovación no deja de ser una ocurrencia. Si nadie paga, algo estás haciendo mal. Cuantas ‘start-ups’ vemos ganando premios y facturando cero euros. Es una contradicción porque ahora no consigue financiación el proyecto bueno y la logra el que tiene mejor monologuista. Insisto, es muy importante conseguir el primer cliente. Si no hubieran venido clientes a nuestra primera consulta, difícilmente estaríamos aquí y hoy seguimos viendo a esos mismos clientes de hace 20 años. Lo que más nos ha ayudado es gente hablando bien de nosotros. Nos podemos equivocar, pero no engañamos. Pero eso no lo puedes poner en ningún plan de negocio. Para mí, los socios de crecimiento pesan más que una financiación potente encima de la mesa”.

5. No te ‘cases’ al principio de tu proyecto.

“Creo que el socio financiero tiene que entrar cuando el proyecto está maduro para no reventar la filosofía de tu proyecto. Muchas veces puede pasar que tu start-up nace de una manera y el socio te distorsiona el objetivo. El intentar no ‘casarte’ al principio es muy importante”.

6. Hagas lo que hagas, todo se puede mejorar.

Alfaro señala que son muchas las empresas que le inspiran, pero valora el inconformismo por encima de cualquier otra virtud: “La inspiración más grande la he tenido en mi padre, que era agricultor. No tenía recursos, pero vi cómo estudiaba cientos de libros de agricultura. Incansable. Cuando venía un ingeniero, mi padre sabía mucho más que él. Lo vivía con tanta pasión que siempre conseguía lo que quería. Creo en la máxima que dice que ‘hagas lo que hagas, todo se puede mejorar’. Esa lección mi padre se la aplicó hasta el final. Las cosas se consiguen con esfuerzo, sin mirar a nadie por encima del hombro. Siempre con inconformismo. Es mi filosofía”.

7. Equivocarse en pequeño es una gran virtud.

“En Podoactiva no hemos tenido financiación, y eso que empezamos con cero euros. En mi caso, trabajaba de enfermero por el día, tocaba en una orquesta por la noche y, a la vez, montaba la consulta. Los planes de negocio están genial pero cuando los hacemos a lo grande, la inversión inicial también es muy grande. Por eso, pienso que equivocarte en pequeño es una virtud tremenda. En nuestro caso, hemos hecho minipruebas sin arriesgar casi dinero. Nos han servido de mucho”.

8. Una parte muy importante de lo que genera la empresa tiene que reinvertirse en la propia empresa.

“Si el objetivo es hacerse millonario a las primeras de cambio con la ‘start-up’ tienes un problema serio de planteamiento. A muchos proyectos solo les preocupa multiplicar la inversión inicial para vender e irse a vivir la vida. Respeto todos los modelos de vida, pero el mío es otro. Quiero ser sostenible y para ello es importantísimo que una parte muy importante de lo que genera la empresa vuelva a la empresa. Eso es más I+D, más personas, más equipo… Si eso no pasa, no creces. Si el objetivo es ponerle un lacito a la empresa para venderla mañana, hablamos de otra cosa. Si no tienes capacidad de reinversión, no hay futuro”.

9. Es mejor disfrutar del camino que sufrir por no conseguir llegar a la meta.

“Vivimos con un sueldo normal. Vivimos y ya está. Por el trabajo estamos conectados con multimillonarios y con gente que no es millonaria. Tengo confianza en los dos ‘sectores’, porque uno se monta su vida en función de lo que gana. Si ganas 20 millones, tienes una vida montada en torno a esos 20 millones. Si ganas 30.000 euros, tienes una vida montada en torno a esos 30.000 euros. Al final es saber ubicarte: ponte en el sitio que debes. En el deporte de elite es muy fácil que alguien se atonte. Puedes pensar que eres uno de ellos y ahí está el error. Si el objetivo es vivir, pasártelo bien y seguir creciendo, eso se puede conseguir con un proyecto. Si el objetivo es ser rico…, no sé decir cómo hacerlo porque no soy millonario. Muchas veces la parte más importante de la felicidad rara vez viene con el dinero. Me considero muy rico por tener a mis hijos. Es mejor disfrutar del camino que sufrir por no conseguir llegar a la meta”.

10. Sé creativo, pero esfuérzate.

“Me gusta mucho la capacidad de creatividad de las empresas nuevas. En general, estamos ante la generación de gente más preparada de este país. Otra cosa es que haya que trabajar el esfuerzo. Entiendo que es más bonito el discurso del visionario que el del currante. Pero esto es una carrera de fondo. En mi caso, no me creo una persona especialmente lista, pero me encanta lo que hago y me esfuerzo mucho. Esto al final tiene sus frutos”.

11. Si no sabes lo que buscas, no entiendes lo que encuentras.

La misma burbuja que hay con el emprendimiento la estamos viviendo con el ‘Big Data’. Si no sabes lo que buscas, no entiendes lo que encuentras. Con el Big Data se puede aplicar. Hay que guardar datos, pero, ¿para qué? Tengo claro qué datos me interesan de mis pacientes y desecho los que no. Somos prácticos: buscamos cosas que pueden ponerse en el mercado y que funcionan. La investigación para nosotros no es un gasto, es una inversión. Nadie nos paga por investigar. Hasta que el producto funciona en la calle el retorno es cero. Cuidado, que se nos llena la boca hablando de ‘Big Data”.

12. El valor del equipo supera al talento individual.

“Llevamos años trabajando en un sistema de inteligencia artificial que no es visible para nuestro cliente, pero que acumula el conocimiento de todos los podólogos que pasan por la compañía. Aunque nuestro podólogo solo tenga 20 años, tiene acceso a la experiencia de los podólogos que llevan toda la vida en el oficio. Es una base de datos de 150.000 pacientes en la que podemos trabajar para encontrar similitudes y patrones. El recién llegado se beneficia de la experiencia de otros y él nos deja su experiencia. Así, el valor del equipo supera al talento individual. En el futuro, el deporte va a ir por ahí. Muchas de las empresas que despuntan explotan el conocimiento. La era que viene no es la de la tecnología, que la tenemos casi gratis, es la era del conocimiento”.

13. La gente subestima el valor del trabajo bien hecho, pero los clientes, no.

“Para despuntar no necesitas una estructura de millones de euros: puedes ser una empresa pequeña y tener una gran penetración. Nosotros hemos entrado en sitios de alto nivel simplemente presentando nuestro trabajo. Entras porque haces algo muy bueno, lo prueban y, si les convence, te contratan. La gente subestima el valor del trabajo bien hecho, pero los clientes, no. En mi caso, me he hecho 80.000 kilómetros al año en coche para hacer presentaciones, ir a reuniones… y mostrar nuestro trabajo con hechos. Tienes que llamar a la puerta con tu trabajo. Puedes tener un plan de marketing buenísimo, pero si no hay trabajo real, no hay cliente”.

14. La actitud es muy importante, hay que saber sacar al que no encaja.

“En Podoactiva trabajamos 100 personas. No hay ninguna empresa que sea innovadora que no sea un equipo, todo se consigue por el conjunto. Para mí, es importante no crear grandes estructuras de dirección. Hay que tener la habilidad para meter gente que encaje como también hay que saber sacar a la que gente no encaja. El que no está alineado, desalinea. No todo es currículum, hay mucho de actitud”.

15. Si no eres el mejor, para, investiga y sé el mejor.

“YounextBike es un proyecto en el que llevábamos mucho tiempo. Desde hace tres años estábamos estudiando la biomecánica en el ciclismo y, en un momento determinado, nos paramos a reflexionar: ‘Lo que estamos haciendo ya lo vende un montón de gente. O paramos definitivamente o nos ponemos en un nivel por encima de los competidores’. Paramos y estuvimos un año analizando exhaustivamente qué hacía la competencia en Europa. Tenemos un informe de la competencia con sus puntos fuertes y débiles, no con el afán de criticar, sino con el afán de aprender. A partir de ahí hemos conseguido el mejor proyecto de biomecánica del ciclismo que hay en Europa. Es un proyecto que gusta tanto al ciclista aficionado como al de elite. Algo parecido hemos conseguido con las inmovilizaciones. Desde hace dos años hacemos inmovilizaciones sin escayola. Todo lo que tiene que ver con piezas personalizadas, no solo para inmovilización, sino para cirugías complejas, tiene mucho recorrido. Por ejemplo, somos referencia en máscaras de protección: el 80% de las fracturas de nariz en alto nivel las protegemos nosotros. Ahora escaneamos a un metro de distancia de la nariz del deportista y la precisión del producto es mucho mayor. Lo mismo nos ha ocurrido con las espinilleras”.

 

Este artículo forma parte de la revista RADAR Metadeporte (Noviembre 2015)